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El ideal del yo / el yo ideal
Palabras preliminares

 El cambio histórico que se está produciendo en el cono sud de América Latina por parte de los habitantes y representantes del suelo argentino (la tierra del porvenir, según Hegel) y en tiempos democráticos, me da cierta libertad para expresar -a quién le interese el por qué de los hechos presentes- las posibles causas que motivaron la mutación que hoy estamos viviendo en el contexto de los servicios de tránsito aéreo.

Este cambio no es otro que el factor humano en la estructura del discurso aeronáutico que se ha venido gestando progresivamente, primero, en el imaginario de los sujetos que trabajan en tierra para los que están en vuelo y, segundo, dentro del dispositivo disciplinario de la Fuerza Aérea, que está (o estuvo) a cargo del desarrollo del sistema de protección al vuelo.

En efecto, gracias a los tiempos democráticos, la educación y la libre expresión vemos cómo se ha producido el abandono de aquél discurso totalitario, que ha tratado de abarcar todo el sistema de protección al vuelo (de quienes operan en superficie como en el aire), por otro significante que mejora el tratamiento de quienes trabajan en el campo aeronáutico civil nacional como internacional.
Finalmente, a los 30 días del mes de junio de 2009, se pudo ver el cambio buscado y hallado...
Referencia
§1 Cada vez que se mencione el referente: "fuerza aérea", en este manuscrito se "lo" puede aplicar de manera análoga a los otros sistema de coercitivos, a saber, ARA (marina), EA (ejército); incluso, a las FFSS, como GNR (gendarmería), PNA (prefectura) y otros espacios de poder, como las organizaciones privadas, donde el control que se ejerce sobre los individuos es más bien disciplinario (premio/castigo; estímulo/respuesta) en lugar de ser normativo. Volver

P r ó l o g o

Mi paso por un Aparato Ideológico del Estado (a partir de ahora: AIE) las FF AA ha sido desgastante y frustrante -es la palabra que siento y que debo escribir-, por eso no encuentro otro modo de llegar a un grupo de lectores, un público abierto, para expresar lo que llevo adentro (-mucha indignación, impotencia y cuidado al mismo tiempo; todo esto puede resumirse en representaciones inconciliables, huellas mnémicas, contra un "instrumento estatal" que ha estado al servicio del aumento de capital económico de unos pocos) si no a través de mí página web, que justamente versa sobre estas cuestiones que el Derecho, la Ingeniería y la Teología no alcanzan a ver ni tratar, por un lado, y porque tampoco estas ciencias tienen cabida efectiva dentro de las FF AA, por el otro.

Mientras se produce el derrumbe de la categoría militar aeronáutica que gobierna la aviación civil se genera el levantamiento, llamada transferencia,§2 de otro orden discursivo para gestionar la navegación aérea. En efecto, este nuevo proyecto no es otra cosa que la creación de la ANAC, según Decreto presidencial nro. 1.770/07. De ahí que no sea casual que hoy esté en escena el derrumbe de los hangares en donde se han guardado varias de las aeronaves del siglo pasado, no solo por falta de una política castrense que piense a largo plazo sino por la precarización de las plantas industriales, los medios informáticos y otros instrumentos de uso cotidiano para la seguridad y eficacia aérea en el contexto de la ingeniería aeronáutica. Al mismo tiempo, se vive en la nueva gestión la escasez de material de librería, como tinta para impresoras, papel, escuadras, compás, sellos y, sobre todo, personal idóneo con capacidad administrativa.

Paralelamente a esto, en el servicio de control mediado por Estado, es decir, en el contrato piloto/controlador de vuelo, usuario/asistencia, se está padeciendo, por un lado, la falta de mantenimiento de los equipos de comunicación, como se observa en la precarización de las radioayudas para la navegación, los aeródromos, los radares, las frecuencias de emergencias, y por el otro, la no valoración de los años de formación del personal operativo que trabaja en el contexto de los servicios de tránsito aéreo (a partir de ahora: ATS). Esto mínimamente descrito, conduce inevitablemente a un ambiente laboral que en lugar de ser útil para ganarse la vida, más bien se la pierde, dado que los suministros tecnológicos son obsoletos e inestables, y además, porque no está aún construida la iniciación profesional, vale decir, la política aérea, con vista a la continuidad del núcleo: "mano de obra de los ATS". Por esta falta de continuidad estratégica, el sujeto aeronáutico está exigido a perder su vida lentamente sin que la perciba, esto es, de manera corrupta, o lo que es igual, de forma siniestra, pues la empresa militar se ha encargado de anular la subjetividad del subordinado a cambio de una objetividad que le demanda hasta el último día de su vida la opresión del discurso capitalista .

En resumen, el dispositivo burocrático, que se está instalando para el personal operativo que ha dejado la fuerza aérea, se está armando sin un horizonte a largo plazo, es decir, no se percibe el programa institucional de cambio y continuidad. En efecto, según lo anterior, la ANAC puede correr el riesgo de repetir lo mismo que han hecho aquellos que ha suplantado. Pues el o la trabajadora castrense capacitada en años no está siendo valorando/a como es debido. Y lo más importante, la falta de una gerencia orgánica de parte de la sociedad y el Estado para contener el cambio de mentalidad que se está produciendo en el personal militar de años de sometimiento puede generar situaciones indeseables en el desarrollo de la aviación general (noviembre de 2009).

¿Qué significa trabajar de modo perverso? Significa obrar de acuerdo a la moral de la comunidad. Esto se va desarrollar infra luego, pero unas de las consecuencias de esta forma de trabajo corrupta es que las normas de conducta están implícitas en los cuerpos con el lenguaje que los determinó. Esta forma de operación ha llevado a muchos a realizar tareas heroicas de las cuales el AIE no los preparó, vale decir, que no tienen la responsabilidad de cumplir, simplemente porque no-es la especialidad de la cual y por la cual se los instruyó para ejercitar (por ejemplo, obedecer órdenes sin condiciones). En efecto, para el discurso militar no existe el Derecho, el lenguaje, la comunicación limpia, vale decir, la Ética.

Sobre esto último, soy testigo de cómo al sujeto aeronáutico se lo exige continuamente a realizar varias tareas al mismo tiempo como si fuera algo propio de su condición de sujeto de la infraestructura. Por eso pienso que esta forma de organización humana histórica es perversa porque no solo hay que controlar el tránsito aéreo, sino también hacer diversos trabajos con otros instrumentos ajenos al fin aéreo, como "poner el cuerpo", acostumbrase a obedecer a otros que no saben leer ni escribir, estar armado para cumplir el rol de policía, operar en los servicios aeronáuticos sin haber descansado lo suficiente, sin un apoyo de tipo psicoanalítico, ni siquiera una entidad gremial que dé contención humana, etc. Y con la culpa interior que el sujeto aeronáutico no puede ya discernir si lo que hace está bien o no. Y esto –creo- porque el AIE se encargó de quitarle lo más propio, que es la capacidad de ser responsable de su obrar, pues quien responde por el sujeto de la infraestructura es siempre la conciencia que solo la posee el superior, en este caso, el oficial.

(Hasta aquí podemos apreciar quién es el coprotagonista de la presente producción intelectual) La oficialidad es la conciencia del sujeto controlador de vuelo. De ahí que siempre el controlador de vuelo esté suprimido (sofocado) en su capacidad de juicio. Puesto que el discurso militar se encargó de quitarles desde el principio el poder de decisión, cualidad esta última que de por vida el sujeto de los servicios de tránsito aéreo ha tenido que aceptar (como los niños) sin poder cuestionarse él mismo el por qué de su condición...

Las condiciones infrahumanas que genera el discurso militar en la administración de la aviación es la causa que se produzcan tantos accidentes aéreos en lo que respecta a la seguridad del desarrollo aéreo. No sólo se chocan las aeronaves en vuelo y en superficie sino que la falta de una legítima salud psíquica y corporal de muchos controladores de vuelos es cada vez es más notoria. Esto último, se evidencia en cómo terminan sus últimos años de vida muchos de ellos, no pudiendo así disfrutar su jubilación, que no es la misma que cobran los oficiales; situación esta que no les permite abandonar el mundo como seres humanos que dejaron su vida en una tarea tan exigente como es el apoyo terrestre para el desarrollo de los vuelos.

Como primera reflexión lo que demuestra esta situación es que las soluciones verticalistas, vale decir, las oficiales, de la cual he soportado durante 20 años de servicio en la fuerza aérea, son una gran mentira (-esperemos que la ANAC no los copie). Ya que todos saben que no es hoy la primera vez que ocurren accidentes y muertes por el mal trato que recibe el personal que trabaja en tierra cuando las aeronaves están en vuelo.

Por otra parte, una vez más, este problema es el producto de la falta no solo de conducción sino del mantenimiento edilicio del Comando de Regiones Aéreas (así como el resto de las Fuerza Aérea) que tiene como responsable directo a un solo sujeto: el Brigadier General de la FA, por adaptarse al ajuste presupuestario en el que se encuentra las FFAA, ya que el gobierno nacional no destina directamente las partidas necesarias al personal jerárquico para distribuir los montos de acuerdo al proceso democrático, como así tampoco está dispuesto a invertir un centavo en el mejoramiento y el mejoramiento de las aeronaves e instalaciones donde los que se beneficiaron siempre fueron las redes de oficiales, sin dar estos una migaja a quienes prestamos servicio de tránsito aéreo todos los días del año.

Como parte del sistema de los servicios de tránsito aéreo no puedo permitir esta situación sin escribir nada al respecto como intelectual que me declaro. Los subalternos trabajan en condiciones deplorables, donde corre riesgo su integridad física como ya ha quedado demostrado varias veces. Ahora bien, decir esto, o sea, pedir:

  • condiciones dignas de trabajo para la seguridad aérea;
  • un mejoramiento en el trato;
  • mejor distribución para los que trabajamos en los servicios de tránsito aéreo;
  • hacer cursos extracurriculares, como aprender idiomas, informática, etc;
  • estudiar para un desarrollo del saber ;
  • tener iniciativa para mejorarse;
no es otra cosa, según el discurso totalitario (vigente hoy) de la fuerza aérea, revelarse contra la superestructura, o lo que es igual pero dicho de otra manera, es pasar a la lista de los no-alineados al régimen como:
  • sospechoso,
  • mentiroso,
  • subversivo,
  • indisciplinado,
  • anarquista,
  • insubordinado,
  • de malas costumbres,
  • incorrecto,
  • antipatria,
  • comunista,
  • zurdo,
  • enfermo,
  • ateo,
  • idealista,
  • desleal al superior,
  • tiene problemas de fondo y forma,
y otras fantasías más, que se reducía a la xenofobia que sentía el conjunto de oficiales por hallarse encuadrado el subordinado en esa lista negra de no-alineados que ellos inventaban. Desconfianza que se traducía contra aquellos trabajadores aeronáuticos que pensaban diferentes a como lo hace la superestructura superior (esto es, se comete, según la reglamentación militar de los oficiales, la peor falta, que consiste en oponerse al discurso oficial).

Ud. va poder sacar su propias conclusiones luego de leer estas vivencias, que, como "rebus", es decir como signos a descifrar y que se repiten, tratan sobre lo que es "ser-ahí" cuando uno está en un espacio de poder, donde lo gerencial es una actitud empresarial de dominio (como se aplica en lo privado) para moldear un cuerpo que va estar al servicio de una aviación militar, un "modus operandi" del Estado, pero que no por ello va pertenecer al grupo, o sea, ser parte de la corporación Nacional, dado que en lugar de integrarlo al sujeto -creo- más bien se lo termina por corromper...

Referencia
§2 TRANSFERENCIA: esta transferencia puede ser positiva, que son los sentimientos amistosos y afectuosos hacia la forma de organización civil. O negativa, caracterizada por la expresión de sentimientos hostiles y de enojo.Volver


-Consejo de lectura: como la arqueología habitual, este ensayo es una reconstrucción, por eso para su provecho recuerde que el sentido, la unidad de contenido de la presente comunicación, implica cierta comprensión en 'zig-zag', es decir, un trabajo de reflexión personal de varios días.

No dudes en escribirme y gracias a todos aquellos que
me han dado aliento con cartas y palabras para dejar
como legado a las nuevas generaciones que van a operar
en el sistema de protección al vuelo: "signos" que
muestran lo que padecimos injustamente
por falta del "contrato social".


I n t r o d u c c i ó n

Las circunstancias históricas que tuve que atravesar no han sido, institucionalmente, fáciles. El presente trabajo forma parte de una investigación que fui desarrollando entre 1991 y 2008, cuyo principal objetivo es lograr una aproximación al análisis de la Fuerza Aérea Argentina como símbolo de identificación militar. En él me propongo dar cuenta de las conclusiones a las que he arribado y del camino que se ha trazado hasta llegar a ellas. He puesto especial énfasis en delimitar mis líneas conceptuales y en dar razón de los interrogantes que fueron movilizando mis cuestiones.

A nivel metodológico señalo que mí trabajo de campo se desarrolla en el ámbito del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, situada en la localidad de Ezeiza, provincia de Buenos Aires, y la Casa de Gobierno, Presidencia de la Nación, Capital Federal. Pero señalo que no importa tanto la experiencia en sí que como integrante de la Fuerza Aérea he sido testigo en esos contextos, como muchos otros compañeros controladores de tránsito aéreo, si no la vivencia en cuanto causó efectos. Resultados póstumos en donde lo vivido fue. La particularidad de este análisis es que tenemos los efectos de la vivencia y sus consecuencias, en tanto estos operan de modo retroactivo, esto es, "a posteriori", sin perder existencia en torno de la representación, es decir en cuanto idea recuerdo. §1 Cabe aclarar que sí importaría la vivencia en términos médicos legales, por ejemplo, si la pregunta fuese: ¿cuándo ocurrió esto?, ¿qué pasó?, ¿cómo?, etc. En el presente escrito no importa tanto qué haya sucedido lo que sucedió, si no la vivencia efectivamente acontecida, puesto que algo efectivamente pasó para llegar al cambio. Por eso mi ensayo va definir el estado de representación colectiva que ha permitido la génesis de la ANAC, es decir, la vivencia en cuanto recuerdo eficaz que ha llegado a establecer una nueva entidad estatal.
 
Respecto del universo de análisis, mi recorte alcanza a todo el personal aeronáutico que opera en tierra, que se caractericen a sí mismo como tales, tanto en el ámbito militar como fuera de él. La técnica principal que se utilizó en la recolección de los datos es la entrevista semiestructurada, con el fin de indagar acerca de las creencias, las sensaciones y las vivencias del personal aeronáutico, pues considero la más idónea para dar cuenta de los interrogantes. Complemento las entrevistas con la observación cómplice y no participante de los diferentes momentos trascendentes en relación con el servicio de control de espacios aéreos y su organización.

Por una parte, es necesario mencionar cómo muchos sujetos, en calidad de seres políticos, encuentran en lo castrense una de las formas históricas más acabada de expresión de lo colectivo (masa artificial). Esta dimensión de lo social (la praxis, los hechos) ha sido moldeada hasta fines del siglo XX por las ciencias positivas, las cuales no han sido un aporte del todo favorables para las FFAA pues ellas hacen hincapié sobre los resultados nominales, efectivos, rectos y lisos, dejando de lado lo aleatorio, lo imprevisto, lo caótico, lo complejo, modos estos en los cuales se constituye lo propiamente humano, semejante a las células del cuerpo que siguen no un lenguaje geométrico euclidiano sino fractal, irregular.

Por otra parte, -y esto es lo que habría que cambiar- la estructura bélica está compuesta por un modelo de organización piramidal que se emplea no solo en el contexto de la aeronáutica nacional, sino también, en la pequeña y gran empresa; asimismo, lo propiamente militar es considerado por la cultura económica (local y mundial) como una afirmación mecánica al servicio de la defensa, lo cual esto, si y solo sí, produce pérdidas y desgaste de los recursos. De la misma forma, otros ven esta estructura como discurso ideológico burgués tendiente a mantener al individuo inmóvil para someterlo como se hacía en las antiguas estructuras mercantilistas. Pero en Sudamérica una nueva etapa se inauguró con los últimos gobiernos democráticos, en donde la conciencia colectiva, es decir, la gente, se ha dado cuenta que es preferible la estrategia política que crean las ciencias humanas para transformar la sociedad a través de la educación, el trabajo y la tecnología en lugar de invertir en lo que sí o si va generar pérdida económica a causa de la producción armamentista y su mantenimiento.

Según lo anterior, podemos ver cómo la creación de la ANAC es unos de los signos cuya estrategia está dada por el desarrollo, la transformación y el cambio, que junto con los antecedentes técnicos-culturales del personal aéreo se abre la puerta al campo multidisciplinar para la reflexión y el análisis de este proceso histórico y dialéctico que se presenta en la comunicación aérea. La nueva administración está creada por las ideas que la estructura militar no ha podido ver; su génesis es el proceso mismo que le ha dado inicio, vale decir, su establecimiento ha sido sociopolítico.

Respecto al desarrollo de los recursos humanos se puede tomar como punto de partida, los estudios actuales de psicología cognitiva, o sea, los planteos de Vigostky, para quien el sujeto se define como "homo sapiens sapiens", es decir, “alguien que sabe qué sabe a partir de otro”. En efecto, el sujeto aeronáutico está situado en una dialéctica que desde los inicios el mundo técnico se le impone como instrumento. Estos instrumentos como herramientas son comunicadas en su enseñanza por otro como realidad objetiva a alcanzar. Así se va ir constituyendo, en esa relación dialéctica, desde sus inicios hasta el final, el “yo” que se va ir descentrando cada vez más hasta convertirse en sujeto social. Por eso se necesita el aporte de las ciencias sociales, pues la actividad aeronáutica nace de la palabra del otro, es un discurso de una práctica, que define al sujeto y al otro en una relación sociocultural. Con este planteo de fondo nos aproximamos al estudio del Comando de Regiones Aéreas.


Referencias
§1 “Los cambios primero empiezan en las mentes, luego bajan a los pies” Ortega y Gasset, José (1883-1954). Filósofo y ensayista español. Probablemente el filósofo español más influyente hasta los años setenta u ochenta del siglo XX, pues tanto su pensamiento como su estilo marcaron decisivamente la filosofía española de la posguerra. Volver


El Comando de Regiones Aéreas
Esta facción de la fuerza aérea, en cuanto símbolo, reviste cualidades que estarían expresando una doble pertenencia a dos dimensiones de la profesión militar: una oficial y la otra popular. Ambas confluyen en una misma personificación, la de las FF AA: por un lado, símbolo de identidad nacional, "guardianes del espacio argentino" desde un proyecto institucional; por el otro, concurrencia masiva en los institutos de formación militar aeronáuticos. Pero estas dos caras del fenómeno no tendrán por qué ser opuestas, más bien se retroalimentan y modifican la una a la otra.

En esta primera aproximación al fenómeno, nos preguntamos qué implicancias tiene la fuerza aérea en la construcción de una identidad determinada, es decir el personal aeronáutico, y en qué medida se pueden aislar los valores y las significaciones fundamentales del dinamismo aeronáutico. Quise indagar qué significa Comando de Regiones Aéreas para el personal que en la actualidad está en los servicios de tránsitos aéreos y qué significa el propio hecho de ser parte, de trabajar para los militares.

Según lo anterior, vemos que el planteo inicial parte de una necesidad imperiosa de caracterizar la estructura de Fuerza Aérea Argentina, sobre todo, de control de los espacios aéreos y al celo aeronáutico que los caracteriza. De allí que nos aproximemos al tema indagando de manera fractal a quienes trabajan todavía en la comando de regiones aéreas y que se consideran a sí mismos personal aeronáutico. En efecto, puesto que la fuerza aérea es un instrumento de la sociedad, entonces cualquier sujeto que lea la presente disertación puede valorar las críticas que hago, a favor o en contra, de la institución castrense, como así, también, comento el marco legal que la sostiene. Sin embargo, algunos signos claves les voy a escribir: "lo que se tapa", "lo que está atrás y se oculta", "lo que nadie debe saber", "lo implícito", "lo naturalizado"; algunos son paradójicos: "lo que todos sabemos", "lo que vemos", "lo que está-ahí porque es así", "lo que no hay dudas porque está claro", "qué se le va hacer".

Estos son algunos de los significantes que abundan en ese contexto de las FFAA y que se puede encon-trar igualmente en muchas empresas multinacionales que están organizadas con este tipo de enunciados (pues tienen eficacia traumática en el cuerpo). Para finalizar, debo aclarar que como Filósofo e investigador de la sociedad cargo con el compromiso ético y moral de poner en cuestión estos supuestos para que se cambien a fin de contribuir con la arquitectura del acontecimiento aeronáutico, pero por otro lado, es del todo cierto que muchas historias de padecimientos, situaciones pasadas, es decir, pivotes sobre los que gira y se asienta la corrupción, no se pueden exponer a causa de las conductas instituidas que sostienen el sistema y constituyen la dinámica de mucho personal aeronáutico, que aun trabajan en la fuerza aérea y (-hay que mencionarlo-) algunos de manera altruista (-pero son las excepciones no reconocidas por los altos mandos-).

Después de todo, lo que relato no es más que una perspectiva, es decir, un punto de vista, un recorte metafísico, de alguien que quiso prestar de un modo reflexivo (semejante a Emanuel Kant)§2 una vocación de honor a la Patria buscada pero no hallada.:
Pues las instituciones son construcciones ideales (representaciones) para sujetos, también ideales...

Referencias
§2 Kant, Immanuel (1724-1804):   El mayor filósofo alemán de todos los tiempos y uno de los que mayor influencia ha tenido en la historia del pensamiento, a la que dio un giro de 180 grados, metafóricamente llamado «revolución copernicana». Nació en Königsberg (Prusia oriental entonces y, en la actualidad, provincia rusa), cuarto hijo de una familia de ascendencia irlandesa. Volver


Un Poco de Historia
Voy a partir de una reseña, breve historia, en torno de las figuras de la aeronáutica en su advocación de aviación militar, considerando que es necesario conocerla para comprender algunos aspectos importantes del entusiasmo que esto genera (la simbología de la fuerza aérea, la seguridad aeroespacial, el control aéreo, el ministerio de defensa, por ejemplo). Además esta semblanza está fuertemente ligada a la constitución de la cosa pública, esto es, la República Argentina como Estado-nación, libre e independiente lo que la hace semejante una figura simbólica universal que va más allá de la soberanía regional, vale decir, más allá del poder militar.§3

La Fuerza Aérea llegó a la Argentina al finalizar la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX, los que le dieron origen fueron por un lado, los que hoy se denominan personal subalterno, esto es, la infraestructura. El cuadro de suboficiales ha sido el fundamento de la aviación militar, pues es el elemento genuino de la aeronáutica actual. Y, por el otro, con los ingenieros aeronáuticos de la aviación de la Alemana Nazi, quienes los argentinos les ha brindado asilo político.

Este gran proyecto de unos pocos visionarios de armar una aviación militar se puso en práctica durante la Presidencia de Juan Domingo Perón con el traslado de la aviación del Ejército Argentino a lo que se va llamar: Escuela de Aviación Militar, y la creación del complejo industrial: Fábrica Militar de Aviones, en la provincia de Córdoba, de donde surgieron varios diseños de reactores (aviones a turbinas) que nacieron de la capacidad de "los genios" que lograron poner la productividad nacional a la par de la americana y soviética.

De ahí que la nueva corporación política que nacía dentro de la aviación militar no era otro que la serie de sujetos de mentalidad instrumental, que pasaron a denominarse "soldados del aire", o como en la actualidad se los llama: "guardianes del espacio", en donde el modelo de la tripulación naval se extrapola al de la organización dentro del avión, es decir, así como en la navegación fluvial existe un ordenamiento jerárquico en donde cada sujeto tiene un rol asignado, del mismo modo, se copió esa forma de organización para volar las aeronaves. Así se generó un "espacio de poder" aéreo en donde un sujeto es el que conduce y el resto, como si fueran componentes de la aeronave, es decir robots, programas, ejecutan sin pensar.

Esto fue interpretado por algunos ingenieros argentinos como un deseo de conquista aérea mediante una participación política. Que en los primeros tiempos de la aviación Nacional aumenta notablemente con el número de soldados del aire que año tras año se preparaban para adoptar la conducta aeronáutica que el desarrollo tecnológico de la época exigía. Esto fue ganando, poco a poco, terreno con la construcción de aeropuertos, hangares, instalaciones, fábricas, para las aeronaves que se fabricaban en el cono sur.

Mientras tanto, la Política Argentina, durante la Guerra Fría, enfrenta los grandes desafíos que le proponía el advenimiento de las ideas democráticas que implicaba aceptar la igualdad de derechos y la independencia frente a los tutores de la sociedad. En efecto, los tutores son los herederos de la oligarquía agrícola-ganadera de estirpe militar, cuyas ideas europeas datan de la época de la colonia española y la conquista del desierto. Ahora bien, en el marco de un proyecto político tan adverso a los intereses capitalistas, la Iglesia (la mano derecha de la CIA) se propone cristianizar el Estado, para desde allí consolidar el modelo de la Argentina católica integral sin ateos, pobres y enfermos. Y en este contexto, es donde la fuerza aérea va cobrar una importancia fundamental, puesto que va ser el brazo celeste armado de del país que iba poder atenuar el genocidio que se construyó en la sociedad con la serie de golpes de estados que se sucedieron en Sudamérica. Efectivamente, el punto de vista Nazi de la aviación militar es elegido para ser unos de los medios efectivos para una cristianización de derecha sin opositores.

A partir de ese momento, la fuerza aérea es ubicada como la figura simbólica por excelencia que remite a la idea de nación cristiana no-comunista. Vale decir, aeronáutica y patriotismo católico comienzan a ir de la mano en el discurso oficial, y qué mejor que la invocación de la Virgen del Loreto para avalar esta unión: el cielo (Dios), la madre tierra (María) y el soldado en Cristo (el piloto de la aeronave). Con los años, este vínculo se irá profundizando y, más allá de los diferentes momentos que atraviesa la relación entre Iglesia y Estado, nunca dejará de asociarse la divinidad con el ser aeronáutico. Tal es así que en todos los "vuelos de la muerte" en los aviones Hércules hacia la Bahía Sanborombón, antes del despegue, eran bendecidos por los sacerdotes capellanes oficiales de las FFAA .


Referencias
§3 Pues en determinadas épocas la defensa hace que la representación de las conciencias de los que integran una sociedad o comunidad quede sofocada, segregada, es decir sustituida por un solo y único discurso totalitario, cuestión esta que nos separa del resto de los demás países del globo, porque no se da lugar a que los discursos sean distintos, diversos, en la comunicación y el diálogo. Volver


El marco general
Por un lado, tenemos al comando de regiones aéreas y, por el otro, está el controlador de vuelo, ambos se fusionan de manera sólida y se imprime en el cerebro de masa: lo verdadero-militar semejante a una pirámide imposible de derrumbar. De acuerdo con esto, el CEA se definiría por contraposición al piloto militar, del cual se considera siempre con más derechos en todos los aspectos respecto a aquel que opere en tierra, en este caso, el suboficial, el ciudadano o el asalariado que trabaja para el oficial. Es decir, se lo califica como cualitativamente distante con respecto a la institución militar, sus normas y su sistema de intimidación patriarcal. O sea, dentro de la organización bélica -y esto es un hecho-, el CEA se encuentra relativamente alejado de las normas, doctrina y formas, que definen más bien al oficial, porque permanece en la periferia de la ley que los oficiales le impone.

A esta caracterización se le suma la coordenada sociocultural, según la cual el subalterno corresponde a los sectores marginados desde el punto de vista económico, social y cultural, estando ligada a situaciones de subdesarrollo, marginalidad y opresión.

Causas que llevaron el traspaso hacia la forma civil
Creo que mirando el viejo pasado es cómo podemos comprender el presente que nos hace sufrir, es decir, al ir desmenuzando las causas radicales que favorecieron la caída de la fuerza aérea como institución, 1 sobre todo, la superestructura jerarca, pues quiénes más se vieron perjudicado en este duelo no son otros que la clase oficial, que es el estamento que no solo administra sino que es quien ha tenido el poder de los cuerpos como de las divisas de los que integran la aeronáutica general.

A continuación voy a enumerar los factores que han favorecido el traspaso de una conducción aeronáutica regida por discursos militares a una legitimada por el Derecho civil y penal.

Un imperativo que viene de arriba (es decir, de su majestad el oficial) y que se imprime en las células de los que trabajan en el contexto del Comando de Regiones Aéreas es que primero se es hombre, segundo militar y por último profesional. Ahora bien, si uno se pone a reflexionar en las FFAA sobre qué es el hombre, por ejemplo, pierde el tiempo; puesto que la virtud humana dentro de la milicia queda reducida a lo megalomaníaco, es decir a lo animal no-racional determinado por la psicopatía de otro. Pero sobre esto no se hace una investigación a fondo dado que la conducta militar solo exige estar apto para la obediencia (inteligencia ciega) y nada más. Con esto se desprende el segundo ítem que dice después de ser hombre, se es pues militar.

Con esto último, notamos como el carácter, es decir la virtud de la obediencia del sujeto de armas, que va ser lo militar como ideal a alcanzar. Frente a esto, el supuesto "conflicto bélico", algo que jamás puede darse en Sudamérica, porque este tipo de acción violenta solo llevan a la destrucción y al enriquecimiento económico de unos pocos, o sea, para dueños de las fábricas de armas, es un mito del Leviatán. De ahí que ser militar consista no solo ser como un niño que acepta sin conceptos las cosas que ve, sino en adherir sin poder preguntarse toda la vida al discurso capitalista, esto es, la alienación, la chatura, el consumo, la comodidad, la codicia. Creo que el negocio de la guerra es un recurso más de control social, como la repetición de la navidad y los años nuevos.

Por último, tenemos al tercer ideal que consiste en llegar a ser un profesional. No cabe duda que luego de ser un hombre para pasar a las filas de la milicia ya no quedan energías para ser un operador de tránsito aéreo.

Si bien los tres ítems:
    -1ro. hombre o mujer
    -2do. militar y
    -3ro. profesional
suenan como si estuviéramos en el paraíso, o sea, el mejor de los mundos posibles; conviene pues aclarar que funciona de modo eficaz como estrategia discursiva en lo que respecta a la conformación de "grupos de fuerzas" para la sociedad civil. Hoy en día sostengo que esa construcción discursiva no ha funcionado en el contexto del comando de regiones aéreas para administrar la aviación general. Pues con esas ideas -creo- sólo se ha logrado imponer una norma totalitaria, donde salir de ella implica falta, acusación, traición, deslealtad; es evidente que un IDEAL con esas características conduce siempre a una actitud primaria (infantil) en un campo científico como es el de la aeronáutica en general. En efecto, estamos en presencia de un factor que puede ser uno de los motivos a tener en cuenta para que la ANAC esté prevenida frente a los que tienen aún el poder de colocar "el palo en la rueda", vale decir, de aquellos que han sido formados bajo la orden del "tótem",2, que ve al Estado de Derecho como enemigo del "clan.




Referencias pie de página
1- Estas causas también se pueden aplicar a las otras instituciones armadas y de seguridad que como instrumentos del Estado Nacional han copiado el modelo nazi de organización. Método que se lo ve aplicado en la selección de personal de las grandes empresas privadas (entendido lo privado como la corrupción de lo público). Solo que estas tienen un componente que en las FFAA no se encuentra, que es la ley de la recompensa económica por el esfuerzo personal. Con los militares no ocurre esto porque las reglas de recompensa no existen sino sólo para los oficiales que constituyen la clase dominante.

2- El término tótem procede de un vocablo de lengua indígena de América del Norte que significa "pertenece a mi parentesco" y designa plantas, animales, fenómenos u objetos asociados de manera simbólica a determinados grupos sociales como insignias de identificación. El totemismo es una "costumbre o creencia por las que se establece un sistema especial de relaciones entre la sociedad, los animales, plantas y demás objetos naturales que se consideran importantes para la vida social". Así, en las sociedades primitivas en las que se da el totemismo (generalmente con estructura de clanes), se mantiene una relación particular con alguna especie de animales (en la fuerza aérea sólo con aves), con alguna planta, con algún objeto o, incluso, con fenómenos tales como la lluvia, el viento, etc., que son los tótems de dichas sociedades. El totemismo se lo puede observar en muchas organizaciones políticas. Sin embargo, es hoy en las FF AA donde se puede encontrar grupos, castas, con creencias totémicas más elaboradas (en la que se incluyen figuras de la geometría, por ejemplo: el rombo, la cruz, el óvalo), que comportan un cuerpo complejo de mitos y rituales junto a la creencia en los centros totémicos, o lugares sagrados (como son los templos religiosos, la banca financiera), en los que se manifiesta el poder del tótem (generalmente, ligado a la reproducción de futuros hombres de armas).


E l p r o b l e m a
Si "protección al vuelo" es un servicio de la sociedad para el desarrollo de las operaciones de las aeronaves en movimiento, ¿por qué la fuerza aérea que tiene el mejor personal capacitado de la República Argentina no ha sabido mantenerse en el gobierno de la aviación en general?

Si los pioneros de la aviación, vale decir, los primeros controladores de vuelo, que son actualmente operadores de redes fijas en comunicación, en pocos términos, el material humano que opera en tierra para el funcionamiento del sistema de transporte aéreo, es quien tiene la tutela del tránsito aéreo; entonces, ¿cómo se explica que una institución armada históricamente designada por civiles (es decir, por la política del Estado) no haya podido continuar el programa mundial para el desarrollo eficaz de la aviación, y específicamente, en el espacio aéreo de la República Argentina?

Según lo anterior, parece que la dialéctica militar aplicada al contexto de protección al vuelo no es la más adecuada, pues desde que presto servicio (febrero de 1989) tanto en el Aeropuerto Ezeiza como en la Presidencia de la Nación he observado que el CEA, consagrado a la aviación, siente el peso sobre su alma, la carga institucional (como una bola de hierro), en lugar del gusto, el disfrute, de su producción eficaz, que consiste en su "ser a la mano" en medio de su práctica aeronáutica.

En resumen, tenemos planteado el problema radical instalado como supuesto estructural en las conciencias de los sujetos aeronáuticos del Estado:

• El señor es por naturaleza lo oficial, lo cierto, el todo, lo necesario del sistema fuerza aérea.
• El controlador de vuelo es una parte, un miembro contingente, del discurso dominante.
• Por lo tanto, el todo es lo opuesto a la parte, o sea, lo secundario no habla de lo principal.

Estas premisas implican una dedicación, por parte de la bases, exclusiva a desarrollar solamente las virtudes que giran en torno a la obediencia, lealtad, fortaleza, templanza. Dispositivos que transfieren las capacidades solo al disciplinamiento del cuerpo sin validez para solucionar las dificultades propias en los contextos de tránsito aéreo.

El ser oficial es lo único por naturaleza por eso cualquier sentencia del mismo es aceptada sin condiciones. Porque es la verdad oficial. O lo que es igual, la superestructura es lo que determina al ser del suboficial. Ahora bien, correrse de este discurso es sinónimo de sospecha, desconfianza y exclusión por parte de todo el sistema.

Si bien la lógica militar encierra una eficacia que no poseen otras administraciones, la falta de una política de Derechos Humanos ha llevado al sistema marcial a su decadencia donde los que siempre se van a beneficiar, en todos los aspectos, son los supuestos dueños de la masa no pensante, a saber, los altos mandos, figuras infames por la media poblacional.


L a   s o l u c i ó n

A continuación procedo a formular la llamada la salida a la "cuestión militar" en el comando de regiones aéreas. Igualmente, a la siguiente comunicación, se la puede incluir al conjunto de los otros AIE, en cuyo universo entra las FFSS. Ya que para llevar a cabo una reestructuración orgánica sobre la totalidad de las FFAA se necesitaría una investigación y dedicación de por lo menos 2 años y el apoyo de las instituciones que están como diques para evitar la no evolución del discurso totalitario.

La solución está en romper con el modo de pensamiento geométrico. Lineal y esquizofrénica. Organización -psíquica- esta que no solo paraliza al organismo con el tiempo sino que la sociedad se ve obligada a crear prótesis para alargar la vida de esas unidades de vida (células) corrompida por la forma parasitaria en cuestión.

El pensamiento lineal tiene una gruesa historia filogenética. De ahí la dificultad para erradicarlo de la psiquis de la mayoría de los seres humanos. Es más, este modo primario de ver y organizar el mundo está anclado en la mayoría de la gente, pero a los militares se lo fija de manera absoluta desde la más temprana infancia. Es decir, la estructura lineal está más desarrollada en los sistemas verticalistas porque se formaron en las organizaciones celulares primarias que el resto de la gente civil, que no se deja convencer por recompensas o como los que nacen en lugares marginados. Esta es la piedra de toque para el cambio; superar los objetos regulares de la mentalidad militar. Objetos que aun se trasmiten en los institutos de formación militar a los futuros sujetos de armas para continuar una tradición legitimada por las figuras geométricas más primitivas de la humanidad.

Con ello, apelo a que el militar del cono sub se va a beneficiar cuando adquiera la capacidad de ver a partir de las formas irregulares que son las que dan sustento al organismo de los seres vivos. Lo fractal es lo efectivamente real, pues el dispositivo de la "ley positiva" -digan lo que digan- es impuesta. Es evidente que el fin de esta positivización no es otra que el control de la masa subalterna que según la oficialidad es por naturaleza inferior. Con este "tótem" (lo rectilíneamente uniforme) se constituye la mentalidad de todos los soldados unidos de las distintas naciones, es decir la hermandad bélica.

Volviendo entonces a mí solución -que como la de cualquier subalterno, tampoco tiene validez...-, el cambio de actitud que propongo implica pues que no solo es necesario el giro de la capacidad representacional del oficial sino sobre la vía de los "montos de afectos" de la masa militar, que, "a posteriori", concentrará el órgano rector de la corporación, o sea, su cerebro; esta revolución es como una "fuerza centrípeta", cuya meta va ser la satisfacción del "ser", sobre "lo que es", vale decir, el "devenir". "Algo" que está en la actualidad ausente en el conjunto jerárquico, pues no es reconocible, sobre todo, en quienes conducen el elemento infrahumano, es decir, no se puede distinguir quién está en posesión del ser y quién no, entiéndase el ser como la identificación con la comunidad social, esto es, la tierra, el sentimiento de la parte (-dentro de las FFAA es muy común escuchar decir: "los enemigos nuestros son los pobres", como si estos últimos no fueran argentinos natos. De ahí la urgencia de revertir las ideas totalitarias, porque quien ingrese hoy a las filas de la milicia por vocación y no sea del color de los oficiales, toda su carrera será estigmatizado como enemigo...). En nuestros días, la identificación no está, no existe..., puesto que siempre el oficial (el puro) es (el sentido común lo acepta) el elegido del pueblo. Este símbolo es la "fijación" del sistema que siempre va tener el poder sobre toda la estructura representacional del órgano militar. De ahí mí propuesta: volver a la historia... a las ciencias sociales; unidades estas que molestan porque efectivamente cuestionan, preguntan, dejando así lugar a lo distinto, lo nuevo, lo fractal en contraposición a lo conservador. Pues en el pensamiento clásico no se tiene en cuenta la parte, dado que es considerado como un accidente (un defecto) del todo.

En consecuencia, creo que la posibilidad para organizar un sistema militar fuerte se basa en el cambio de actitud, esto es, en la capacidad se articular los saberes religando las disciplinas de manera dialéctica, enseñando los problemas fundamentales, que no se tratan en los institutos militares, en suma, el eje central es el ejercicio del "salto cualitativo" que implica madurez. Esto no es lo mismo que decir endurecimiento de las neuronas, fijación, esclerosis, sino mayoría de edad. Salida de la niñez para pasar a ser adulto político. En efecto, esto va abrir un enorme campo, aun sin explorar dentro de la corporación de las FFAA y SS. Sin embargo, la generalidad castrense, es decir la inercia psíquica de la superestructura oficial, tiene como guía otro proyecto como ideal del yo. Esta no es otra que la búsqueda de lo absoluto (la avaricia) que es justamente lo que mantiene al sujeto en la infancia de la humanidad, la inteligencia ciega, que lo lleva inocentemente como los niños a depender de las leyes del mercado, observado por el ojo del poder. -Estas ideas que propongo no pueden llegar a la gerencia oligarca del Estado Mayor, porque movilizaría estructuras primarias en los cuales se asienta el futuro del grupo de oficiales del día de hoy.

Sin embargo, la solución que propongo (el cambio de una perspectiva geométrica clásica por una de tipo fractal) es para las bases constitucionales del Estado, es decir, para los integran el cuerpo social de la Argentina. Pues "el ser", que es igual el devenir, se despliega dialécticamente en la diversidad de los discursos que forman los cuerpos de los individuos. Por eso la fuerza aérea jamás va poder permanecer en el administración de la aviación general, pues su discurso se asienta sobre lo que fija el poder totalitario. Y este punto de vista único -no cabe duda- ha sido la decadencia del Comando de Regiones Aéreas y de toda la Fuerza Aérea.

Los más jóvenes tienen que comprender que se muere no por falta de hambre sino por ausencia de "ser". La pérdida de ser ha sido evidente en el contexto de los ATS por la privación de los signos, las palabras, lo fractal, que es a partir del cual se funda cualquier organización humana, en este caso, la institución aeronáutica. La subjetividad consiste en hacer uso del Derecho (pues existe un Código Aeronáutico de la República Argentina que los militares/oficiales extirpan).

Con la "transferencia" se observa que se está poniendo en escena la articulación de los diversos campos de la aviación, puesto que el CEA es hoy un funcionario del Estado, ANAC, un protagonista más para el desarrollo de la navegación, que va a poder continuar con el lema: "sapere aude", tan importante para la seguridad y eficacia aérea. De lo contrario, vuelven los tutores (médico, militar, sacerdote), dado que sin discurso solo hay disciplinamiento, infantilismo y provincialismo, que deviene en corrupción prematura, como se pudo ver en todos los oficiales militares que hemos tenido que soportar mientras operábamos en tránsito aéreo. Ahora bien, tal vez se acallen los síntomas, pero el foco de infección está inoculado...

- Otra de las soluciones que propongo para organizar el estado militar es, por un lado, la vuelta del amor a la tierra. Esto es, el giro, que consiste en regresar a lograr primero la igualdad corporativa, suprimiendo las diferencias para que la alianza militar cobre pertenencia a lo social. Es decir, que cada integrante de las FFAA sienta la marca de lo social en su cuerpo, como una entidad que es parte del ecosistema, o lo que es igual, un protoplasma en constante cambio en torno al mismo ideal colectivo. En segundo lugar, el lenguaje del amor. Pero ¿qué es este amor?, sino aquel que procede de la concordia de ser y estar en un dinamismo común, que no va ser el sentir particular (el querer ser centro de todo) sino del que emerge de la comunidad (el bien común). En suma, creo que el bien común es la premisa fundamental por excelencia, el fin, cuya práctica persiste y que no necesariamente está dicho. No el dinero como meta (herencia del discurso capitalista, cuyo motor es egoísmo) en sí mismo sino como medio, es decir, como abstracción de un todo social que posibilitaría la entrada del ser, la suma de las partes. Esto último, promueve una relación social entre militares y civiles.



D e s a r r o l l o
Una de las tradiciones más perversas dentro de la organización castrense es el sistema de recompensa, premio y castigo. Con esto trato de situar la condición del sujeto subalterno que puede acceder a la oficialidad pero que la corrupción castrense lo termina por aplastar, dado que el subalterno va ser siempre el peor de los oficiales. Lamentablemente, el suboficial no es de la raza pura de los oficiales hermosos de la ESCUELA DE AVIACION MILITAR. De la misma manera, pero ahora en sentido inverso de parte de los suboficiales, es decir sus propios compañeros; en efecto, quien se pasa a la categoría de oficial es considerado como un traidor porque (según el imaginario de la masa subalterna) se vendió al grupo de oficiales por el deseo de hacer más carrera que el resto de sus compañero. En resumen, quien llegó a ser oficial siendo suboficial acaba su vida corrompiendo su estado de salud psíquica, pues no va ser jamás oficial de raza para la superestructura militar ni tampoco es ya un suboficial, por lo tanto, esta ambivalencia patológica es lo que trae aparejada la muerte en vida de los sujetos subalternos.

En otro orden de cosas, la Nación subsumida en el AIE necesita de militares. En lo referido a la defensa, de hecho, -creo que deberían ser- estos han sido de y para el pueblo; con esto apelo a que el fundamento castrense es estar en el ser uno y múltiple, de ahí la necesidad de cambiar el proceso de disciplinamiento del sujeto subalterno, que está estigmatizado por bebes, o sea, oficiales cuya lealtad es solo al dios-capital americano. Pues en mis 20 años de servicio he aprendido que ser leal al oficial es mantener los bolsillos llenos de dinero al jefe, es decir, aumento del capital financiero para el rombo. En efecto, la ley militar y su normativa deben estar organizadas en base a la ética del honor y no por el derecho positivo, cuya base es la economía política. En nuestros días, la enseñanza del sujeto de armas es el castigo por el castigo mismo, formas estas de sadismos que se repiten en todas las FFAA del mundo. Por ejemplo, hoy, si algún subalterno se sale de la forma de obediencia debida, es condenado por los códigos de justicia militar, reglamentación creada por y para los oficiales. Con estas normas es evidente que se va a dar cabida permanentemente a la represión a través de la intimidación de los superiores (amantes del dinero) hacia los subalternos (resignados) sin posibilidad de educación. Según esto, comprobamos como dentro de uno de los dispositivos del AIE que es el discurso militar (único) es el peor de los mundos para constituir una Nación.

Creo que esta corrupción instalada hoy en el aparato militar no es otra que la marca del poder de la gerontocracia, esto es, generales estancieros, terratenientes nietos de europeos, empresarios, pequeños burgueses, que cumplen sus pretensiones egoístas de acumulación monetaria solo para los suyos. Los resultados de ese deseo va terminar definiendo al subalterno como un demonio "un otro de quien hay que cuidarse de por vida", carne de cañón para los oficiales santos y cristianos... De ahí que los más antiguos manden, controlen y condenen siempre a la infraestructura pues -soy testigo de ello- siendo parte de la fuerza aérea he sentido como "el querer de lo oficial es el deseo del todo poderoso llamado dios".

Atento a lo expuesto en el párrafo anterior, si bien el subalterno jamás va llegar a ser un oficial de la Nación porque el discurso totalitario se encargó de estigmatizarlo, es decir, lo ha fijado a una categoría inferior, creo que la política actual debería cambiar esta representación social con el desarrollo de la educación y la cultura. Respecto al cambio, una propuesta de mucho valor son las ideas de la izquierda socialista, a saber, el modo de pensar revolucionario. Esta revolución es el descentramiento del sujeto, o sea, la salida a verse siempre como los niños centro de todo, correrse de la creencia que dice: el sol gira alrededor de la Tierra. En efecto, para llevar a cabo esto es necesario dar el "salto cualitativo" a lo social, puesto que el impulso sería la forma de romper con aquellas antiguas estructuras siniestras creadas por otros sujetos de mentalidad conservadoras, judeocristianas y occidentales, vale decir, usureras; dado que el motor del discurso capitalista es esto mismo que estamos poniendo en cuestión: "la creencia positiva de un dios que prevé y provee", el milagro. Según esto, es al militar oficial a quien la divinidad lo acompaña con bienes materiales al suboficial no.

De ahí mi propuesta fractal que apela a la revolución, pues "la gravedad del discurso oficial es que no quiere romper el silencio cómplice". Pero, vuelvo a repetir, este cuestionamiento no se ve, ni se enseña, actualmente, en los institutos de formación militar, pues la infraestructura se ajusta todavía a la voz, la "orden", que es la expresión que calla la angustia, esto es, el ser (el esclavo es siempre un resentido porque tiene miedo a la muerte. No vive por temor a la muerte).

R e s p u e s t a   a   l a   p r e g u n t a

La pregunta es ¿cómo se explica que una institución armada históricamente designada por civiles (es decir, por la política del Estado) no haya podido continuar el programa mundial para el desarrollo eficaz de la aviación, y específicamente, en el espacio aéreo de la República Argentina?, -la respuesta es personal, no global- : los enunciados del ámbito militar, vale decir, el discurso totalitario clásico, no puede abarcar el todo de la aviación, pues el lenguaje aeronáutico comienza -se inscribe en la pulsión- por la experiencia que es siempre particular, pero se independiza de ella de modo lógica y no cronológica para operar sobre lo posible, esto es, cuando la capacidad práctica del sujeto es vista en lo posible.

Es evidente que la organización de tipo marcial, que no es idealista sino fáctica, para la administración de los instrumentos del Estado no puede tener -¡Nunca Más!- cabida para el desarrollo de la aeronáutica civil. Puesto que un sujeto al auxilio de la destrucción (y no por la vida) no encaja con la "idea de bien" de los ATS. Con esto respondo al por qué de mí negación al plan militar aeronáutico para el devenir de la aviación general.


C o n c l u s i o n e s
Propuesta para los AIE

El cambio de actitud para este nuevo plan social, la creación de la A.N.A.C., se ha formalizado gracias al Decreto Presidencial Nro. 1770/07. Digo se ha formalizado porque la base material del decreto había comenzado con todo el personal de controladores desvalorizado por los agentes de la inteligencia aérea. Y de esto jamás se habla porque existe todavía mucho personal aeronáutico (civil y militar) dentro del CRA que ha sufrido de modo pasiva (dado que no podían hacer nada por sus propios compañeros por el pánico que provocaba las llamadas torturas psicológicas). Dolor e impotencia. Esto se sentía al ver cómo desaparecían de diversas formas los CEA que reclamaban mejores condiciones de trabajo.

De ahí que la dictadura anticonstitucional iniciada en marzo de 1976 y finalizada en el año 1983 en el contexto de los ATS aun prevalezca. Pero ha sido la administración de los Kirchner (aunque no le guste a muchos) quienes restablecieron lo que otros gobiernos no. -Creo que otros los "lobbies" anteriores a la actual (2004) se dejaron llevar también por el temor y la conveniencia como si nada hubiera ocurrido en cuestiones de DDHH con el personal de la aviación, y esto ha sido por
      • pereza psíquica y mental,
      • ignorancia de la historia y
      • naturalización del lenguaje.
La falta de lucha consiste en que el sistema de protección al vuelo es para quienes se perfeccionan continuamente a pesar del invento de la edad. Y como en el comienzo está el fin, la continuidad va ser una añadidura. Pues la facultad de aprender, "razón", del sujeto cuando empieza a funcionar no tiene fin. En consecuencia, la continuidad está dada por el inicio El proceso de cambio se está llevando a cabo con la llamada "transferencia" (FAA<->ANAC) en donde es muy probable que queden fisuras del antiguo régimen militar.


El trabajo de la memoria (Nunca Más...)

La necesidad de tratar sobre la cuestión de los DDHH se basa en que hoy (agosto del año 2010) mucha gente ajena al ámbito de los ATS sostiene con voz fuerte que con los militares los controladores de tránsito aéreo estaban mejor.

Ahora bien, si realmente hubiéramos estado como dice la gente de afuera del Aeropuerto (ajena a los ATS), a saber, los usuarios, abogados y pilotos de paso, la mayoría de nosotros que operamos hoy como CEA estaríamos contentos de generar plusvalía a militares. Sin embargo, esto nunca ha sido así. Pues la verticalidad nos oprimía continuamente, éramos "nada" para los oficiales y sus disciplinados. Por ejemplo, si alguien protestaba, lo hacían desaparecer físicamente de inmediato. Nos enterábamos pasados los días que el CEA que habló lo intimidaron dándole un pase a alguna provincia para que se valla pronto del sistema.

De esto somos muchos los testigos de lo que pasó, de igual forma, victimas de heridas que no van a sanar jamás...

Por lo tanto, la gente como los niños que solo ve una foto impecable del CEA sobre una pantalla radar y nada más se equivoca, debido a que no alcanza a concebir el discurso que subyace para conformar al operador aeronáutico violado en sus derechos. Cuestión esta que los oficiales de la fuerza aérea siempre han tapado. Pues ellos se presentaban como los verdaderos CEA del país... Esta es la idea que tiene la gente común que viaja en avión hoy (sin capacidad de juicio crítico) sobre los ATS. La imagen santa de un oficial militar aeronáutico que hace el bien a la comunidad sin preguntarse el por qué de lo que realmente hay, como toda organización en donde hay más explotados que explotadores. "La mirada ingenua es tan perversa y peligrosa como el sistema castrense actual".


Civiles y militares (La Presidencia)

La fábrica de sujetos militares tiene un fin. Este propósito no es otro que estar al servicio del Estado que es lo mismo que decir del poder de turno, o sea, el lobby. He notado que los sujetos que están al lado del gobierno padecen de cierta enfermedad psíquica, una patología, que se podría llamar síndrome del energumenismo que los lleva inevitablemente a un grado de psicosis que sin la farmacología estos individuos saldrían arrasar con cualquiera que no piense como ellos. Los oficiales creen, desde la ESCUELA DE AVIACION MILITAR, porque así se los forman, que el civil le debe siempre algo... Con mayor precisión, la conciencia de la superioridad es preparada desde pequeño para que "haga lo que haga al ciudadano", siempre su trabajo es un gran favor, es decir, el sumo bien a la comunidad, como por ejemplo, tirar cuerpos vivos con los aviones Hércules sobre la Bahía Samborón, combatir contra la población de Irak (misiones de las Naciones Unidas), bombardear la Casa Rosada o crear falsas denuncias contra la sociedad civil.

¿Y qué es?, ¿qué los motiva a los señores oficiales de la fuerza aérea a obrar de esa manera?, nada más que el deseo de acumular dólares (u$a). En efecto, si en el centro del Estado argentino están quienes "defienden" la figura que representa de manera simbólica a una Nación, estos no son otros que la alta jerarquía castrense, pues son solos los oficiales de la fuerza aérea quienes tienen el monopolio de los bienes del País que datan de la Conquista del Desierto (cuestión ideológica que viene del siglo XIX y que aún persiste). Con esto demuestro a la sociedad que los que van a tener siempre el privilegio de la guardia del sujeto más representativo del país es la superestructura. Pero el indulto no es lo mismo que la seguridad que aun se brinda a los presidentes.

Si bien considero que no he sido bien remunerado hasta la fecha porque nos mentalizan en los institutos militares que "la obediencia al superior es preferible a reclamar lo que a uno le corresponde", sé que mi trabajo de CEA (como suboficial) lo he hecho de la mejor manera a como lo hace el personal de custodia presidencial de otros países (esto lo puedo escribir porque he recibido felicitaciones de custodias presidenciales de los Estados de Europa y del Reino Unido vía mail que en otra oportunidad voy a presentar). Pues lo que he vivido es que el subalterno es quien pone el cuerpo, mientras que los que mandan, es decir, los brigadieres y comodoros, solo suman sus intereses de capital, la plusvalía, cada vez que el presidente se moviliza con los medios aéreos del Estado.

Siendo CEA al lado de los presidentes que rondaron desde el año 2001 hasta el 2009 nunca he recibido una gratificación de parte de algún secretario del "lobby", ni de algún funcionario del Estado, ni siquiera de algún alto (medio o bajo) rango de la fuerza aérea, que juega vía aérea a llevar estadistas, diputados y otros energúmenos. Es más, ninguno de los gobernantes ha preguntado alguna vez quién está en el "apoyo en superficie", tampoco se va enterar del nombre de quién lo está haciendo aterrizar en lugares que no son aptos para el arribo. Si bien, como CEA de la presidencia he tenido que maniobrar con pilotos al mando de operaciones aéreas en medio de situaciones desfavorable y riesgo de todo tipo, a saber, recibir insultos de toda clase y reproches de parte de la multitud en el momento que se iba a llevar a cabo un acto presidencial en algún lugar del país; pues la gente asocia en la actualidad que un CEA al lado de presidentes tiene una entrada de dinero semejante al de un político, sin averiguar siquiera que, al inversa, el CEA es un miembro insignificante dentro de una infraestructura militar que lo aplasta y lo cataloga despectivamente. Con mayor precisión, para los pilotos de la fuerza aérea el torrero es nada.

La superestructura castrense, jerarquía esta última oficial, simula más bien bondad al hacer creer a la masa que son solo ellos, es decir, los rombos, quienes custodian presidentes. Desvalorizando y suprimiendo permanentemente la responsabilidad del CEA en el momento que cumple su función.

Los presidentes civiles que he custodiado de manera aeronáutica no tienen ni idea de lo que se siente cuando por ser un CEA militar subalterno no se tiene derecho ni a la posibilidad de una vivienda, vivir con el sueldo justo para llegar a fin de mes o, simplemente, reproducir una estructura condenada al desvalimiento psíquico. Pero, si no se dan cuenta de lo que sucede alrededor de ellos, mucho menos van a poder saber qué pasa, qué piensa, qué necesita realmente la multitud. Solo quienes estuvimos como intermediarios entre la gente y los estadistas sabemos qué siente el pueblo, qué necesita, como así también, la hipocresía de las máscaras funestas que desprenden esos personajes llamados funcionarios, cuya formación política no es otra que hacer la vista gorda frente al dolor humano. Puesto que he notado que esa clase de energúmenos finge ser sociales, lo mismo que los oficiales y muchos empresarios que únicamente llevan a cabo su función asignada por Estado cuando ven en el horizonte su propio enriquecimiento económico. En suma, creo que todas estas cuestiones sociales entre civiles y militares se podría subsumir en una sola categoría: falta de justicia.

Arriba
La creación de la A.N.A.C.
Las palabras escritas revelan muy poco la sangre derramada de aquellos operadores que han desaparecido en el ámbito de los ATS por pensar diferente a como lo exige el discurso único vigente hasta hoy en la fuerza aérea y en muchas logias de militares retirados, que aun viven el sueño del proceso de reorganización nacional...

Hoy la ANAC es una de las últimas instituciones políticas que tiene la tarea de continuar el trabajo de la memoria iniciado el 10 de diciembre de 1983. Pues en el contexto de la aviación general aun predomina el discurso totalitario, en donde se privilegia y se le da mayor preeminencia a lo castrense en lugar de la seguridad aérea propiamente dicha.

La seguridad aérea guarda relación con el desarrollo cognoscitivo de los sujetos. Y cuando se menciona cognoscitivo hago hincapié en lo siguiente: luego que la sociedad se encargue de prescindir por completo de todos los militares del servicio de control de tránsito aéreo, debe necesariamente continuar con la formación continua y repetitiva de la parte humana que los oficiales se encargaban de suprimir o anular en el operador, o más bien, aniquilar por completo. Esta parte cognoscitiva humana no es otra que el cerebro ("homo sapiens"). Pues la masa militar (del latín: "animus militaris", "animus", "animalia", "familiario", esto es, los seres que poseen animo y que son animales) está conformada de la voz del líder, el rey de la selva (que puede ser el animal racional), el soberano, el Otro del goce que lo satisface generalmente con recompensas de dinero; dejando de lado lo propiamente humano que consiste en tener cierto discernimiento, crítica y opción por lo social. Creo que esto último sería el ideal del futuro militar argentino pero que aun no existe en Sudamérica.

Volviendo al contexto aeronáutico, hasta el 30 de junio de 2009, el sujeto pensador o que hacía uso de su facultad cognoscitiva es considerado por el grupo de oficiales como peligroso, porque no es como todos es decir no se asemeja al rebaño.

Ahora bien, para que la ANAC transforme el mundo militar naturalizado es necesario revertir aquella situación, por eso creo que habría que estimular a los funcionarios de los servicios aeronáutico al libre desarrollo de esa área atrofiada del cerebro humano aplastada por la superestructura castrense (gerontocracia). En efecto, para que la ANAC sea un proyecto los empleados deben ser luchadores y de mentalidad abierta, de lo contrario, van a volver las formas anquilosadas, esto es, esquizoides, psicópatas, dementes, de las cuales hemos sido muchos víctimas y victimarios (pues hacer la vista gorda creo que también es una forma encubierta de ser parte del plan, aunque no se la reconozca por incapacidad: "provincialismo genealógico", o se la niegue con la máxima infantil: -"yo no fui...").

Hoy la ANAC es la posibilidad de revertir el mecanicismo impuesto en la aviación Argentina para acceder a un futuro aeronáutico mejor próximo. La aviación civil es el cambio de las antiguas formas de control naturalizadas (nazismo, iglesia y familia) que datan del siglo XX por unas condiciones de autogestión que nacen de la dialéctica social. Y esto es naciente, embrionario, porque está operando un nuevo discurso en el contexto de los ATS que es de y para la sociedad republicana.

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El devenir de la Fuerza Aérea Argentina

Hasta que no se depure la FA de los Brigadieres (como en el EA, Generales y en la AR de los Almirantes) y Comodoros (RE - Art. 63 y 62), la institución militar aeronáutica en conjunto con las otras fuerzas castrenses va continuar en decadencia, no solo porque se repite una estructura, vale decir, una gerencia psicótica, enferma y autoritaria, sino además, porque esa forma de conducción de soldados se reproduce en sí misma pero a base del fondo económico que administran unos pocos en detrimento de la mayoría, es decir, las células oficiales descansan sobre la plusvalía de los suboficiales, y esto es lo que permite la reproducción, al irse autogenerando una estructura sobre la otra. Sin que nadie la ponga en cuestión.

No cabe duda que lo expuesto en el párrafo anterior beneficia unos pocos sujetos pero bajo la forma del parasitismo, el anquilosamiento y la inteligencia ciega. Romper con esa estructura dogmatizada en la gran masa artificial es la clave para volver a reconstruir una aeronáutica Nacional, disciplinada, de y para el pueblo.


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Proyecto del futuro militar argentino

He tratado durante más de 20 años correrme del discurso castrense, metido en establecimientos educativos, formales e informales, sin embargo, inevitablemente se habla desde un lugar y no puedo engañar a la sociedad civil de mí estado militar en trámite de baja. En efecto, pertenezco y he sido ideólogo de la corporación que estoy poniendo en cuestión, la Fuerza Aérea Argentina, como instrumento bélico del Estado Nacional dependiente del Ministerio de Defensa. A pesar de mis críticas a la institución regida por el "ello" y la "pulsión de muerte", siento que estoy estigmatizado en mí psiquis por la investidura representante de un fantasma inconsciente, que me posibilita en la actualidad pagar los impuestos, mi registro en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, los servicios de gas, electricidad y agua, las rentas, la ropa que llevo puesta, la yerba mate, los libros, el wi-fi, los artículos de limpieza.

Si bien he procurado con mis recursos valerme de la razón (es decir, pensar siempre en todo momento dentro de las FFAA), siempre tuve en la conciencia uno de los principios de Georg Wilhelm Friedrich Hegel que ha tomado de Benedictus Espinosa: "omnis determinatio negatio est", solo tengo que decir que llevo las marcas en el cuerpo de muchas cicatrices abiertas (faltas inventadas, castigos injustos, intimidaciones de todo tipo, xenofobia, segregación e incomprensión de distintas índole por parte de la oficialidad castrense) que el sistema castrense se encargó de formatear. Pero, frente a esto, el plan que propongo consiste en el trabajo de la memoria Nunca Más a través de la arquitectónica del recuerdo para que se autorganice en la comunidad de manera recursiva el sistema democrático de la sociedad sin clases en el cono sur, y de ese modo se valla desgastando poco a poco el síntoma totalitario encubado todavía en la masa no pensante.

A continuación expongo los ideales que deberían enseñarse en los institutos de formación militar con el objetivo de transmitir a las nuevas generaciones el valor de uno de los últimos caudillos argentinos.



El Che, el argentino, paradigma de militar

¿Y por qué no pensar, sin_prisa, sobre el ser-ahí del "Che" Guevara? He escrito ─en frase tan sencilla─ dos palabras que me parecen decisivas y que, tomadas en serio representarían una profunda innovación; casi serían revolucionarias. Por una parte, pensar -lo que algunos sujetos de nuestra época rehúyen más, lo que eluden constantemente-; por otra, sin_prisa -cuando todo el mundo anda apresurado, y usa como consigna: "¡ahora!", y quizás por eso todo es desesperadamente lento y nunca acaba de hacerse-. Cuando se habla de lo castrense -acompañada de las palabras: "gorila", "totalitarismo", "disciplina" y otras análogas-, casi siempre se habla de ley marcial; y si no, del golpe, dictadura, represión, estado de sitio. Sin perjuicio de tocar en otros escritos aspectos distintos, quiero hablar de un ingrediente de la Defensa nacional, de su futuro que me parece esencial: el paradigma del militar argentino.

Quien suscribe lo ha meditado muchas veces, siempre de manera fractal, en los diversos destinos; en la Presidencia de la Nación: solamente ocho años (desde el gobierno del Dr. De la Rúa hasta la Dra. Cristina Fernández); mí experiencia, pues, lejos de reducirse a la totalidad de nuestro país lo incluye marginalmente. Lo que voy a decir no debe por tanto, entenderse primariamente del militar argentino, aunque también a él puede aplicarse.[1] Y hay que hacer, eso sí, una limitación cronológica: hay una diferencia perceptiva entre los milicos mayores de sesenta años del siglo pasado y los más jóvenes del siglo XXI. Ahora bien, como investigo sobre estos últimos, entonces, me refiero a una variedad de militares que es ya inmensamente mayoritaria, y que dentro de ella, sus caracteres se van a ir acentuando con el paso de las nuevas generaciones.

El hiato entre el sujeto y su vocación
Lo que aquí me interesa no es primariamente el conocimiento, la competencia o la dedicación de los grupos de militares; todo esto me parece menos importante que algo previo: el tipo humano del militar. Siempre me ha sorprendido cómo, a medida que las profesiones de la sociedad civil se han multiplicado y diversificado, los tipos humanos de la milicia se han ido simplificando, homogeneizado, estandarizando.

Mientras en el Renacimiento, por ejemplo, a cada profesión u oficio le correspondía una variedad del modo del ser vivo, al abandonar el siglo XX son muy variadas las profesiones desempeñadas por sujetos sumamente semejantes entre sí; lo cual hace pensar que se abrazan por razones que no brotan del fondo del ser de cada uno; o, lo que también es corrosivo, el trabajo no influye en la subjetividad de quien lo ejerce, o, lo que es igual, el individuo no puede transformar, ni configurar, su quehacer. De ahí que todo ser vivo se pierda en una zona sin fondo -un hiato- entre el sujeto y su vocación.


El desinterés, los guardianes de la república
Con muchas excepciones -pero excepciones al fin...-, cuando me encuentro con militares oficiales, sobre todo en grupo, tengo la impresión de que pertenecen a una variedad humana distinta a la mía y de la que anteriormente reconocía como afín. ¿Por qué? No me parecen estrictamente "guardianes del pueblo", para emplear una palabra impropia y equivoca, pero que ha adquirido una significación bastante precisa en la República de Platón. En efecto, los cuadros militares son tal vez muy competentes, pero la palabra "competencia" no es de las primeras, que se me hubieran ocurrido para calificar a los milicos. Pueden ser todos eficaces, cumplidores, pero tendría que decir lo mismo de la generalidad. El "guardián del pueblo" es el ser que siente el interés general desinteresado por la cosa pública, especialmente por aquellas cosas que ni le van ni le vienen, como la igualdad. Un investigador de la UBA amigo mío me dijo hace poco: "a mí me gustan los sujetos que son enteramente de este mundo". La palabra decisiva aquí es el adverbio: enteramente porque todos somos de este mundo.

El guardián no es enteramente de este mundo; es alguien que se siente atraído por cosas que no lo llevan a ninguna parte como los objetos fractales; se apasiona por lo que no lo afecta -por lo que no lo afecta más que apasionándolo, cuestión esta que no implica mera afección-; tiene curiosidad por lo que es ajeno a su ocupación. Se hace preguntas, aunque sospeche que no va a encontrar respuesta. Sobre todo tiene un vivo goce por ese universo extraño que se llama el "mundo de las ideas".

Lo que se debe enseñar
Hemos conocido milicos que no sabían demasiado (o hacían la vista gorda) de la influencia de la CIA (Central Intelligence Agency) en "sud América"; que eran desordenados en su vida privada, arbitrarios, incoherentes y hasta psicópatas; de algunos de ellos, a pesar de todo, tengo un recuerdo entrañable y algunas no muy gratas. No puedo decir que me enseñaron mucho; pero me revelaron, me mostraron, la regla que debían ellos enseñar, y acaso otras ─nobleza obliga─.

Algunos milicos descubrieron lo que es la cultura o algunas de sus ramas: las letras, la teología, la cultura extranjera. Podría decir que de sus mentes se desprendía esta consecuencia: "Así es como no se debe enseñar -se eso que estoy hablando, que estoy poniendo ante vuestros ojos".

El Rosarino Ernesto Guevara
Creo que lo que acabo de escribir es decisivo. El futuro militar argentino para ser aceptado debería despertar deseos, aunque no pueda satisfacerlos. Deseo de saber, sin duda; más aún, deseo de ver, de mirar, de preguntarse, de moverse en un mundo mágico, que el joven soldado casi siempre desconoce y que el militar antiguo descubre, entreabriendo una puerta, quizá sin atreverse a franquearla él mismo.

Contagiar el pensamiento (como lo hizo el Che), pensando ante los reclutas con ellos, es la función primordial del militar del futuro, la única que justifica su existencia. Si no, ¿para qué?, hay internet, celulares, diarios, televisión, radios. Todo está mejor y más completo en ellos. Lo que no está es el entusiasmo, el gusto por las cosas, ese goce que antes hablaba (supra). En esos instrumentos no hay respeto, ni veneración, ni ese sacro estremecimiento que suscita el encuentro por el otro.

¿A quién recuerdan los soldados?
Esto es lo que me parece poco frecuente entre las nuevas generaciones de militares. Sin duda tienen virtudes que escaseaban en el siglo XX, que no poseen los más antiguos. Se mueven con seguridad entre las más complejas computadoras, manejan estadísticas y aparatos electrónicos, conocen los títulos de los celulares recién sacados al mercado en otros países. Pero me pregunto si tienen en su casa tantos libros como los antiguos y pobres soldados de otro tiempo; si los leen con tanto placer, a deshora, en vez de ir al otro laburo; si echan miradas curiosas, deseosas, a cuestiones que no son de su especialidad. En algunos casos, por supuesto; pero me temo que no son los suficientes para que se realice con plenitud esa delicada y problemática función que es la vida militar; la cual requiere ser, antes que toda otra cosa: vida.

Mi temor es que el tipo humano del militar, su práctica cotidiana, vaya siendo otro, más próximo al técnico de la ONU (United Nations Organization) que no siente la necesidad de la cultura latinoamericana de herencia indoeuropea. Sin contar con el peligro de que se deslice hacia las funciones de adoctrinamiento, proselitismo, instrumentalismo. Las causas de estas variaciones son muy diferentes, según las ideas y las fases de un proceso iniciado el 10 de diciembre de 1983. Sería interesante preguntarse por ellas, pero lo primero es que el sujeto militar pueda no perder la imagen clara de la realidad cuestionable, vale decir, de la "utopía".

24 de junio de 2009
Autor: Gustavo R. Rodríguez
Licenciado en Filosofía
Facultad de Historia, Filosofía y Letras
Investigador del Instituto Internacional del Pensamiento Complejo
Universidad del Salvador - IIPC/USAL
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Referencias
[1] Sino también a quienes disponen del Capital financiero que no son precisamente los empresarios, pues estos solo tienen ideas. Estos necesitan la fuerza para la coacción, en este caso, las FFAA. Volver


La verdad aeronáutica es la afirmación del campo aéreo en oposición al discurso totalitario.



C o n f e s i o n e s
Un filósofo en las FF AA

Prestando servicio en las FF AA, en el último decenio del siglo XX, (lo cual no me ha significado la identificación, esto es, "el ser parte de"- con el clan militar) pude empezar la Licenciatura en Filosofía con los Jesuitas de la USAL. El aliento que despertó en mí alma el impulso al saber ha sido no solo la hipocresía que esconden los que supuestamente son la fuente de la verdad y el conocimiento en las FFAA, o sea, los más antiguos, sino gracias al Personal Civil de la R.A.C.E. (muchos de ellos están aún vivos) y a un Capellán Católico de la Fuerza Aérea que nunca supe más de Él pero que prestaba servicio en el Aeropuerto de Ezeiza.



"¿Quién es tú jefe?"
Siempre cuando tenía un problema de tipo personal consultaba con el Capellán. Este lo primero que me preguntaba: "-¿Quién es tú jefe?". De ese modo creía él que me ayudaba. Pues dentro de la corporación la conciencia del material subalterno es el oficial. Y cómo está instalado que el suboficial es inferior, también lo es en su persona. El yo del suboficial es la conciencia del oficial. El suboficial no puede autodeterminarse porque es su condición: no tener capacidad de ser sí mismo. De ahí que colectivamente (por eso la pregunta del Capellán: "-¿Quién es tú jefe?") se instituya este modo de ver a todo lo que dice llamarse suboficial.

La perversión del sistema militar que me tocó vivir hasta hoy se destaca en la ideología profunda donde cualquier individuo se daría cuenta quien es el que obedece y quien el que ordena. Espacio en donde todo está en su justo lugar, donde lo correcto, como virtud a alcanzar, es decir siempre: "-¡sí, señor!".




Las células que se repiten
(Exposición sobre lo que fluye y se acepta como normal
dentro del método castrense)

No critico a las FFAA pues conforman un paso previo a la forma Estado-Nación, es decir, preceden a la Constitución de un país, por eso creo que cumplen un rol en determinados procesos históricos que podrían llamarse dialécticos; sino que más bien invalido la organización política que inevitablemente se repiten en la generación celular .

Según esto último, el esquema militar vigente es determinista (esto es, de una característica esquizofrénica y psicopatológica) para cualquier individuo normal que desee prestar servicios a la patria. En efecto, estas formas totalitarias de administración es necesario cambiarlas por otras que tengan en cuenta al sujeto en "su ser", es decir, al ser humano que no nace para ser utilizado con fines bélicos económicos.

01 de Junio de 2010

— En la actualidad me encuentro con sujetos entre 20 y 25 años dentro de los espacios castrenses, la mayoría hijos de militares, que repiten las historias de sus padres. Sin conciencia de lo que pasó realmente en las dictaduras del siglo XX, aceptando sin crítica todo lo que otros (o sea, la derecha empresarial capitalista terrateniente) les han dicho en relación con los "derechos humanos", entendida "esta" como discurso político de tipo violento (esto es, de la izquierda socialista), y sobre quiénes son los enemigos de las FFAA... No cabe duda que en el imaginario castrense está instalada en el murmullo colectivo que "los gobiernos civiles son las fuerzas hostiles contra la corporación militar".

22 de junio de 2009

— La ignorancia, es decir, la falta de conocimiento de sí, es uno de los factores que genera la repetición de los patrones de la obediencia debida. Hay sujetos en la actualidad cuyo ideal no es otro que llegar a ser el mejor obediente de la corporación.

03 de julio de 2009


— Lo que sostiene el aparato represivo del Estado, es decir, lo que le da sustento y efectividad, es la actividad regular. Esto se pone de manifiesto en los sujetos que hoy vemos y están operando en el método de las FFAA, puesto que son actores cuyos cuerpos están normalizados, regulados, previsibles (-y porque son predecibles los oficiales se aprovechan de ellos…).

Y como estos sujetos, de los se vale el método para fundamentar el régimen, son los agradecidos por los jefes, entonces, no es casual que el murmullo instalado no otro que “¡este no cambia a pesar de la edad!” Es decir, acá tenemos un ejemplo de unas de las fantasías totalitarias sobre la cual se asienta la práctica militar en todos los Estados. Vale decir, con los “seres que regulan el sistema y proceden de modo predeterminado en todo, como la ilusión de alguien que siempre nos protege… (adentro como fuera del régimen)”. Estos sujetos son los adecuados al régimen que la oficialidad ofrece y los mismos aceptaron -como los niños- como sentido de la vida. De ahí que en todos ellos (subalternos y civiles) se haya anclado de raíz, o sea, en su psiquis, el discurso de la superestructura, vale decir, la propaganda oficial que se autodeclara como lo bueno, lo bello y lo verdadero.

16 de julio de 2009


— Las cosas acá son así (como lo dicen ellos: los oficiales), si no te gusta, ¡andate!, ¿qué haces acá?... [Me lo recalca constantemente una integrante adolescente de la fuerza aérea de 23 años en el AP El Palomar)

Me pregunto: ¿Qué puedo hacer como científico social con una actitud así?, frente a una masa colectiva e institucionalizada a partir de la escasez material, cuyo gen no es otro que la sumisión, esto es, la entrega del cuerpo biológico al discurso totalitario, que, como las religiones, el dogma establece que la obediencia ciega es lo único y necesario conocer para alcanzar el cielo, o en otros términos, el salario.

Cuando me refiero a obediencia ciega aludo a inteligencia ciega donde la reflexión está bloqueada, por ejemplo, entretenida con Disney Walt (disneilandia), el cuidado del hijo/a, la casa, la tv y otros objetos que tienen como fin quitarle la capacidad de juicio al sujeto.

03 de agosto de 2009


— El temor es "dominus"; el sistema militar es temor al castigo... No hay Derechos Humanos sino avivada criolla, domina el que suprime más, ley del más fuerte... en tiempos democrático esto debe cambiar...

03 de agosto de 2008


— Creo que los AIE, como el espacio militar, genera subjetividades de las más decadentes, algo que se cumple cuando se observa sujetos que sienten placer al obedecer por dinero. Pues la ilusión de una recompensa en el futuro, por ejemplo, un bono para comprarse el último automóvil "0" km, los lleva no solo olvidarse de su ser y todo aquello que esto implica, como la pérdida de la capacidad del juicio, el discernimiento, la conciencia, sino también aquello mismo por lo que dan su vida: la trascendencia, la representatividad frente a lo social.

Dado que lo específicamente humano en las FFAA se pierde o no existe, pues lo que he escuchado hasta hoy no es otra cosa que falta de deseo, es decir, temor y represión. Los sujetos dentro de las unidades militares no desean porque están totalmente anulados en lo que respecta al aparato psíquico. De ahí que sientan más placer en el dolor... Un dolor que se los crea el propio discurso totalitario. Lo único que se escucha es la frase: "todos tenemos que sufrir...."

19 de agosto de 2009


— En donde estoy actualmente, todos obedecen de modo retrospectivo, como si la voz del oficial fuera la de un dios...; el temor en El Palomar sigue siendo un "dominus" para el sujeto.

18 de agosto de 2009


— No hay identificación con el pueblo en el sistema militar, por eso siempre los milicos le tienen miedo a los civiles, en algunos casos, la fobia es tal, que con las armas están siempre en guardia por temor al sujeto civil. Este temor infundado se enseña en los institutos militares a través de la "fe" religiosa...

27 de agosto de 2009


— Lo que estructura el aparato militar es el mito católico. El otro prehistórico, las marcas primeras del campo del lenguaje religioso que tiene un valor inolvidable. El sujeto militar se constituye a partir de esa huella (el recuerdo de esa marca o huella mnémica) que se pierde en el transcurso evolutivo.

La huella que se imprime es la búsqueda del poder, la avaricia como motor del sistema. Quien no se encuadra en ese recuerdo queda fuera del sistema militar. La regla de lo castrense es el símbolo católico ("todo" significa "católico" en latín). "El todo es lo real, lo real es el todo". Que en occidente se lo identifica con la simple "idea de dios", o si se quiere, el absoluto del filósofo Hegel, lo hiperideal, el espíritu en detrimento del cuerpo.

El símbolo del todo es la cruz griega, adoptado por la mayoría de las religiones occidentales, es decir, judeo/cristiana, figura geométrica universal por excelencia similar a la cruz esvástica de la Alemania Nazi. Esta matemática conforma una ilusión, algo, esto es, un mundo alegórico de cualidades sensoriales que no implica memoria. Por eso los sujetos soldados son fácilmente comandables por oficiales que poseen un rombo. Los sacerdotes del sistema de las FFAA, que tienen grado de oficial, son los agentes castradores cuyo fin no es otro que controlar, supervisar, que el sistema se autoreproduzca, o sea, continúe el curso natural que la divinidad impuso, esto es, regular el planeta por temor a la vida. Esta es la regla que impone hoy el poder contra la evolución humana...

Los sacerdotes aunque son ignorantes de este poder que ejercen contra los cuerpos -pues siempre lo niegan- tampoco lo pueden ver. O tal vez se dan cuentan pero como están cómodos en ese mundo, entonces, CALLAN. Estos agentes están vacunados en los Seminarios de ordenación sacerdotal, en donde se cultivan las más grandes mentes infantiles para ejercer luego el control sobre los cuerpos de las FFAA (como sucede con la santa inquisición). Los AIE aplican la misma estrategia discursiva para sacar en serie sujetos soldados "hombres de hierro que no conocen la voz...", según León Gieco.

En suma, los sacerdotes oficiales se desconocen, pues ellos hacen creer a la masa militar que no tienen poder, sino que son simples mensajeros de una palabra sagrada (-la marca del poder). Efectivamente, esto no lo puede visualizar ni la corporación militar, ni la casta de capellanes castrense, ni menos aún, el sentido común que solo acepta lo que dice el padre.... Puesto que el poder se ha encargado primero de cegar la inteligencia de las mejores naturalezas para luego mantenenerlos infantes, o sea, especímenes brutos sin capacidad de juicio.

Dentro de la corporación -creo-, la palabra que se introduce es un discurso mítico, religioso, falaz y perverso, pues está penada por la ley este tipo de enseñanza en relación con los orígenes, es decir, está denegada por el Código Penal educar con premisas creacionista. Dado que este modelo solo satisface al sujeto callando su conciencia, al reprimir su deseo, por causas de tipo religiosa y fundamentalista. Se concluye que este hospitalismo sacerdotal genera marasmos en la conciencia militar, por lo tanto, tenemos muerte. No hay un placer en juego solo satisfacción de la necesidad. Solo se cancela cierto estímulo, pero no hay vida. Esto es colectivo y no tiene cambio pues está hoy en los genes del sentido común.

21 de setiembre de 2009


—Quizás sea un buen momento para tratar otra cuestión y expresar lo que aprendí trabajando con Militares, ahora me refiero a su estructura tarifaria...

La distribución de las divisas sigue el modelo que el Ministro de Defensa estableció en la época de los gobiernos de facto, adaptado por supuesto a la inflación.

No hablo de los próceres que figuran en los billetes pesos argentinos en los cuales los emoticones son caritas de militares, sino de las numerosas atrocidades cometidas por los estamentos de la superestructura actual y sus contratistas filiales para la compra de aeronaves, radares, equipos de informática, etc., tanto para el uso militar como civil. Tal vez mí acusación es sin fundamento histórico porque el discurso totalitario me encuadró en la infraestructura; de acuerdo., iré al grano.

Desde que los oficiales de la fuerza aérea tomaron el total de la aviación general contra los civiles que administraban la aeronáutica, sus bienes personales han aumentado de una manera geométrica en millones de dólares.

Los datos de las finanzas personales de los altos mandos contratistas militares no se debaten a puertas abiertas, esto es, en la sociedad. Y la corrupción del Estado está en lo privado pues no hace a lo público. De ahí que los testaferros de hoy sean los anónimos de la comunidad que pasan sus últimos días apartados en geriátricos y asilos europeos.

¿A dónde quiero llegar? Confiar la organización Castrense Nacional a militares, o a aquellos que la consideran un negocio, es un contrasentido en cualquier lenguaje, me permito recordar que para el IUS NATURALISMO (Tomas Hobbes) los conflictos bélicos son solo recursos económicos contra el hambre. Esto significa que las guerras que se lideran por las misiones de paz desde la ONU, se llevan a cabo, a pesar del coste, no a causa de él.

Parece una lección de ética....

Creo que los sujetos que trabajan para la aeronáutica civil y que administran la fuerza aérea, sujetos estos descendientes de dioses, según el discurso de los institutos castrenses, son en su mayoría oficiales retirados, aviadores militares, no pilotos (según el código aeronáutico). Es un gran sistema..., ¿no?...

La sociedad civil paga su adiestramiento aeronáutico, con cursos en el exterior, pero hay otros que se enriquecen... No me cierra otra vez, por lo tanto, estamos en una aporía.

30 de setiembre de 2009


— En 21 años de servicio aprendí que como suboficial hagas lo que hagas, nunca los oficiales te van a considerar... sucia política es el orden instituido que habría que cambiar urgente..., pero como el que escribe esto es uno de la infraestructura, entonces, no va ser considerado. La superestructura te ningunea, mientras estés con ellos, y a pesar de ir misa todos los domingos...

28 de setiembre de 2009


—He vuelto a Ezeiza, sin embrago se respira otro aire, si bien se han modificados ciertos modelos discursivos herederos de la dictadura militar aeronáutica que aun prevalece... Sin embargo, no estoy ya en el peor destino que me tocó estar por un año, después de la presidencia de la Nación: la 1ra. Brigada Aérea "El Palomar".

20 de noviembre de 2009


—En relación al cambio institucional, es decir, el traspaso del discurso único (totalitario) al contrato social, tengo que escribir que al referirme sobre ello con varios sujetos de la masa militar tengo la impresión de estar gastando energía dado que solo ven su ombligo (lógica capitalista: "sálvese quien pueda..."), puesto que lo primero que les interesa saber es el dinero que pueden obtener ellos mismos sin tener en cuenta el “bien común”, esto significa que sigue operando en la psiquis militar el interés particular en lugar del Nacional. Por ejemplo, en estos días, cuando hablo con un encargado que he tenido en mis tiempos de la presidencia lo único que se escucha es "¿cuánto te van a pagar en la ANAC?" En efecto, lo único que buscan es ganar siempre más y más $$$$$$$$ sin considerar el resto, vale decir, la vocación de servicio. No ven el futuro social, el todo, sino más bien su parte. Y si recordamos que la suma de las partes no supera al todo, necesariamente el sistema militar actual va a entrar en conflicto.

Por eso, hoy 28-12-09, decidí no festejar con el grupo de militares de la custodia presidencial en la despedida de año que ellos han organizado. Estos sujetos aun se mueven por la ilusión fascista, todavía creen en la superioridad noble, como lo bueno, bello y verdadero a cambio de un sueldo propio para subalternos obedientes. De ahí la necesidad que siento hoy de salir de la minoría de edad, algo que muchos sujetos -podría decirse aplastados- cómodos no van a poder hacer por sí solo, pues para ellos la sociedad civil es la enemiga (síntoma xenofóbico) de sus intereses capitalistas; -creo que el sistema militar (al igual que la empresa privada)- la uniformidad del discurso único, la percepción sin lenguaje, es la que hace ver lo distinto como enemigo..., de esto se desprende la urgencia de educar las mentes y cambiar las ideas que afirman que la salida del caos es la disciplina de la razón, la linealidad, en suma, la vuelta a lo forzoso...

Si se vuelve a la ley marcial, racionalidad fáctica, -por temor al cambio- institucional puede llegar a terminar en instrumentalización, despotismo y corrupción por parte de los que no aceptan el estado libre de adultez. Lo que sería en otros términos la mayoría de edad. De ahí la necesidad de postular lo que puede ayudar de manera más llevadera el cambio en lo que respecta al salto cualitativo. De lo contrario, si no se pone en práctica la salida de la infancia, el discurso totalitario va continuar retroalimentándose con la ayuda de los niños con cuerpo de adulto y toda la serie: inmadurez, adolescencia de los sentimientos, adicciones, pan y circo, castración interminable.


28 de diciembre de 2009


—No hay excelencia en la estructura militar sino interés. Esto se traduce en, por ejemplo, hacer la secundaria para ascender más y así cobrar más dinero, lo mismo una carrera universitaria; un terciario es para los subalternos un esfuerzo inútil que no sirve porque no se cobra por el título de grado, en cambio, para la oficialidad, no solo implica cierto prestigio o estatus hacer una carrera de grado, sino, también, el cobro por el título. Según esto, es evidente que la perversión del sistema de las FFAA es totalmente esquizoide. No hay posibilidad de mejorar la sociedad por la excelencia, el crecimiento en conjunto o el sentimiento social, vale decir, el nosotros, sino competencia, esto es, a ver quién tiene más grande el pronombre YO.

Cuanto más inflado o lleno esté ese "yo ideal", mejor obediente al sistema va ser, pues se estudia para el reconocimiento de los Otros que son superiores (viejos verdes llamados Brigadieres Generales o Almirantes estancieros y empresarios). En efecto, el disciplinamiento por el estudio y nada más es lo que la estructura castrense recompensa. No el saber crítico social sino quién es el mejor con mayúscula respecto al que menos tiene, por ejemplo, qué comer o no tiene la posibilidad de iniciarse en los estudios universitarios. La idea de la jerarquía es suprimir aplastar la mente del ignorante a fin de mantenerla así, esto es, chata. De este modo, se logra reproducir la mentalidad instrumental de las FFAA para que el sujeto siga siendo iletrado toda la vida aprendiendo sólo inglés y computación; y además, para que se repita esta mentalidad con los miembros de la misma especie, de ese modo se reproduce el estamento subalterno respecto a la oficial -y todo está en su justo orden según la voluntad divina, que no es otra que la de todos los jefes superiores que posen un rombo.

30 de enero de 2010


— La contracción que aun se da dentro de las FFAA es el tema del Derecho. Dentro de estas corporaciones los abogados que conocí eran hijos de militares. Muchos de ellos, como es natural, le dan la jerarquía de oficiales. O sea, los juristas son oficiales de y para el sistema. De ahí que la verdad reglamentaria se envista de todo lo militar, por lo tanto, la justicia que puede existir adentro no es otra que lo que dice el discurso castrense. Acá como es evidente no hay Derecho, no hay justicia, pues esta consiste en lo que le conviene que sea justo o no al más antiguo, esto es, la norma justa sale de los milicos que están dominantemente fijados por la ley primitiva o familiar.

Los abogados de las FFAA son títulos para que los que se recibieran en una Universidad y cobren así un suplemento como mérito, pero la justicia queda como algo sin sentido. Porque no hay justicia en el ámbito militar sino hipocresía, vale decir, explotación del más débil por los más antiguos, ya sea que los antiguos sean por los años o por la jerarquía (En las FFAA la antigüedad es sinónimo de verdad absoluta sin importar la adecuación a los hechos presentes), de ahí que el carácter que se llega a adquirir con el tiempo es totalmente esquizofrénico, roto, que pasa al cuerpo. Y lo peor, la sociedad civil tiene solventar por esta clase de sujetos que las instituciones y los grupos de poder se encargan de crear desde muy temprana edad y luego mantener. Sumado a que ya hay estirpes, familias, que vienen de la Conquista del Desierto, con este tipo de patología que se trasmite en los miembros de la misma especie.

En suma, los abogados militares tienen que hacer lo que le dicta la tradición: "la vista gorda", para seguir percibiendo el suplemento por título universitario. Y hoy siglo XXI, todos ellos pseudosprofesionales vienen de universidades privadas donde la justicia es divina.

09 de febrero de 2010


— En 20 años de servicio en una corporación fascista con sujetos institucionalizados, que están igual que cualquier habitante trabajando por la necesidad material, he sido testigo de que pertenecer o ser parte de un servicio llamado entre militares: inteligencia, como "asuntos internos", "jefatura I, II, III y IV", "asesor", "encargado", "jefe de personal", "jurídica" y "otras fantasías.", significa que podes cometer faltas premeditadas, es decir, pensadas a priori, como robar, hurtar, enriquecerte ilícitamente, hablar mal de algún compañero de trabajo que no tragas, tomarte una licencia médica extraordinaria con goce de sueldo y viáticos para irte un año al extranjero, etc., y quedar impune, esto es, seguro de no haber hecho nada en contra de la sociedad (un buen malhechor a escondida).

Esta inmunidad de la que gozan de manera perversa mucho personal de la superestructura e infraestructura, en donde se nota que lo único que interesa, como conducta orgánica, es la significancia al sí por el rombo (vale decir, el reconocimiento del superior), es lo que garantiza, en este tipo de patologías institucionales, el puesto y la permanencia en la práctica que adquirió tal vez de muy joven, observando al padre. Obviamente, es por esta clase de sujeto favorecido que el oficial ha visto su futuro en la carrera militar, en su estabilidad y grado gracias al personal subalterno que se cree pertenecer a la inteligencia que el superior (es decir, la fuente de verdad y justicia) le otorgó.

De ahí que cuando se escuche servicio de inteligencia en las FFAA entiéndase alcahuetería, chismerío y viveza criolla. 007 es un personaje ficcional de películas angloparlantes.

14 de febrero de 2010


— Sin embargo, muchos no saben del cambio., el temor es un dominus todavía.

Ninguno quiere perder el puesto de trabajo, el sueldo, o lo peor -creo yo- no servir más para ser controlador de vuelo. Ya que no servir como controlador debe ser la herida narcisista más grande para alguien de la especialidad, entonces, es evidente que se tenga temor al cambio. Ahora bien, a partir de esta fantasía instalada hoy en la mayoría de los que integran la fuerza aérea, el sujeto controlador y las demás dependencias aeronáuticas si no da el “salto cualitativo” va seguir dependiendo hasta que se jubile de una verticalidad oficial, o sea, un estamento militar obtuso, que lo desea ver más bien muerto y lo más pronto posible.

15 de febrero de 2010


— Son como niños los viejos de más 50 años que están en la fuerza aérea (suboficiales), estos sujetos infantes están cómodos con el grado, jerarquía y dinero que se llevan por mes. Lo único que quieren es que la ANAC fracase, solo eso, para que luego se diga: "¡Vieron con los milicos (los oficiales) estábamos bien!

Los más antiguos de la fuerza aérea, gente chata sin formación humanística (ciencias sociales), son como los niños inmaduros, obedientes a la orden del superior (Dios = curas = oficiales = dinero u$a) cuya excitación los mueve a obrar sin saber lo que hacen, pues no pueden ni siquiera medir las consecuencias de sus acciones; y creo esta clase de individuos son ahora los que están poniendo el palo en la rueda. Lo que es igual a decir, son los más ancianos del sistema militar los que están colocando las trabas al libre desarrollo de la sociedad civil, es decir, la igualdad y la fraternidad de los sujetos. Y lo peor de todo es que pocos militares (los curas y la gente de poder, como los empresarios y capitalistas, que trabaja con los oficiales) se dan cuenta de esta corrupción que se está replicando, pues toda esa casta de milicos está como los recién nacidos que hacen lo que la madre les marca. "El bebe su majestad". Están castrados mentalmente. En efecto, lo que pierden los más viejos de las FF.AA es la continuidad a su narciso, su ego de adolescente; la identificación primaria con la madre, el abandono de esa repetición prehistórica infantil que aún persiste como síntoma, por ejemplo, en la esquizofrenia, la parálisis del lado derecho del cuerpo, la epilepsia.

Por lo tanto, es evidente que los más antiguos no van a querer jamás el cambio al Estado civil. No lo van a aprobar jamás desde su parte psíquica en decadencia. Resumidamente, a este fenómeno yo lo llamo vía de la secreción, sustancia específica pasa directamente a la sangre, cuyo contagio se presenta desde los más viejos (enfermos) a los infantes, y de esto a hacia el mundo adulto de una comunidad colérica.

15 de marzo de 2010


— Son tan niños aún que en lugar de ser protagonistas del cambio, piensan solo en su bolsillo. Esto es, si les conviene o no económicamente pasarse a la vida civil, es decir, si van a ganar más dinero con el Estado o dentro del sistema castrense. Pero estos intereses (de tipo mezquino, usurero) no vinieron de la nada, pues ha sido el veneno de los capellanes y oficiales que tan bien han formateado la mente de los sujetos aspirantes (y también cadetes) de los institutos de formación militar.

El capitalismo construye la realidad de ese modo, a saber, soportando el dolor en el cuerpo que se repite en el tiempo, el contrato de familia, la santa obediencia, la ilusión de una recompensa futura que no va ser como tal... Con estos supuestos se ha moldeado los cuerpos de los sujetos que vemos hoy en las filas de las FFAA y FFSS, creando conductas, que se van a repetir dentro del sistema de manera continuada...

De ahí la dificultad (yo creo que es temor) de la mayoría del personal subalterno de la fuerza aérea a crecer. Vale decir, de llegar a la mayoría de edad política. Pues no se dan cuenta (porque tampoco pueden...) de la posibilidad que tienen ahora de dar el salto cualitativo al mundo cívico y valerse del propio intelecto para no repetir.

19 de marzo de 2010


—En las bases, agrupaciones, unidades, brigadas, destacamentos, batallones, la conciencia se acostumbra tanto al daño físico que llega un momento en que el sujeto no sabe diferenciar cuándo una acción (un hecho) es efectivamente una cuestión injusta o no, o en qué momento tomar una actitud positiva en situaciones de explotación laboral o no. Desde los institutos de formación militar te preparan, de todas partes, a que aguantes el dolor, es decir, lo ignores y no preguntes, "sufrir es la consigna", (-creo que esto pasa en todos los órdenes de la vida: uno se acostumbra a convivir con el sufrimiento, y cuando un síntoma es permanente en el tiempo, termina el sujeto asimilándolo como propio -muerte lenta-; y estas noxas se repiten y transmiten en los miembros de la misma especie, por ejemplo, de padres a hijos).

Estas noxas inevitablemente pasan al cuerpo disminuyendo la energía del sujeto, quitándole movilidad, es decir, el individuo va estar inhibido a nivel psíquico. Hasta que un día viene en auxilio la respuesta a ese estímulo sostenido.

Cuando algo nocivo se mantiene regularmente en el tiempo, necesariamente va a ver mutación celular, esto se evidencia cuando vemos emerger el "cáncer" en el organismo del sujeto ("la unidad viva" más evolucionada del planeta) como resultado de ese dolor aguantado, padecido y callado a favor de la plusvalía oficial, empresarial y de algunos lobbies de turno.

La muerte subjetiva (en la que el sujeto pasa a ser objeto, un código de barras) está instalada y contra este foco de infección social "el poder" no tiene influencia porque "él" también enferma, o en otros términos, se corrompe todos los días, segundo a segundo, como nuestras células vivas en estado de envejecimiento prematuro...

20 de marzo de 2010


El lenguaje naturalizado es lo que predomina aún en el ámbito del Comando de Regiones, por eso es tan difícil el salto cualitativo. El temor reina entre los subalternos. Prefieren la seguridad material que brinda la obediencia a la capacidad de asumir responsabilidades cívicas reguladas por la distribución normal.

21 de marzo de 2010


También he visto que el conformismo es lo que más ha predominado dentro de las FFAA entre los que son llamados antiguos o subalternos mayores, antropología propia de la existencia inauténtica, ideología de la decadencia, o lo que es igual, de la masa artificial. "Total, -dicen los superiores dentro de sí..., el suboficial llega a lo que quiere ser: SM"; honor otorgado por otro, en este caso, el estamento oficial. Yo creo que los que llegan a SM viven la ilusión de ser algo (un niño) para alguien (un padre fuerte) con quien se sienten identificados -como los adolescentes que buscan e imitan a sus ídolos para mostrarse al mundo como auténticos.

Por eso, me parece que ser SM es llegar a considerarse el mejor de los obedientes de la infraestructura para gloria de la superestructura, es llegar a ser el ejemplo, el modelo, a imitar por los más jóvenes que ingresan al sistema para que el amo = dios = jefe = capellán = padre = gorila = patrón = empresario = la autoridad, en suma, el rombo, se reproduzca siempre por los siglos de los siglos.....

21 de marzo de 2010


Los sujetos que egresan de los institutos de formación militar, todos vienen con el mismo rollo (diskette, chip), que consiste en reproducir un sistema, esto es, una superestructura inmóvil, fija, cuyo fin no es otro que el apoderamiento del cuerpo (el control) social a través de los presos que obedecen.

Los sujetos sometidos son llamados subalternos (perros que obedecen a su amo) y son denotados así porque, según las Ciencias Sociales, se les ha quitado la capacidad discursiva, es decir, el modo psíquico de preguntarse por las cosas, tanto sobre lo que hacen (para la superestructura militar) como sobre ellos mismos (es evidente que “el conócete a ti mismo” de Sócrates está anulado). De esta manera pueden los oficiales distinguirse cada vez mejor, no solo por poseer cierto donaire en el habla o el rombo, un mejor uniforme, un mayor sueldo, menos horas de servicio y otros privilegios para diferenciarse siempre cada vez más de los suboficiales. Sino también que les sirve de herramienta a los oficiales para calificar a los suboficiales de ignorantes, incultos y de menor valía.

Todo esto se lleva a cabo por una paga, es decir, un intercambio de divisas, un sueldo para ambas partes, tanto para los que van a obedecer como los que van a dar órdenes "de otros". Por supuesto, que el de menor dinero va tener que disciplinarse (estar cautivo) a la condición (la reglamentación) que le imponga el de mayor capital económico, aunque este último no sepa ni leer ni escribir, ni siquiera la diferencia que existe entre el 9 de Julio de 1816 y el 25 de mayo de 1810.

21 de abril de 2010


Arriba
Lo primero que se ve...
A simple vista, es la masa uniformada lo que uno alcanza ver. La maquinaria humana, esto es, un grupo de individuos que se les ha quitado la capacidad crítica, o mejor dicho, la conciencia, por ejemplo, en un desfile, en una hilera de soldados caminando, una cuadra, un despliegue de tanques o jeep, una escuadrilla aérea en vuelo (el temblor, el ruido), buques flotando en formación, baterías de artillería. Estas figuras lo que intentan armar es el poder, o sea, representan una escena que parece ser perfecta, agradable a los ojos, es "como si" todo funcionara según la voluntad divina. En un desfile el cielo y la tierra están unidos, dice el sujeto de mentalidad infantil. El oráculo de dios es el que determina el orden militar, en esta concepción dios es un monorelojero (monos: uno) que domina el mundo a la perfección. Pero lo que Ud. como lector ignora es que en un desfile militar hay solo engaño de los sentidos, puesto que es una construcción que se prepara para justificar los millones de pesos que se comen los oficiales, por un lado, y mostrar a la sociedad que el poder militar es noble, bello y bueno, por el otro. Observe a simple vista como en un desfile el oficial siempre está al lado, fuera o encima de la multitud de suboficiales desfilando. ¿Y qué es lo se pretende mostrar con estas imágenes?, respuesta: que el rombo es la cabeza del cuerpo que organiza la masa.

¿No parece en un desfile que todos están contentos bajo la orden del oficial? Es como si todos los suboficiales están alegres por cumplir a la perfección la orden divina del superior. Lo que yo siento, el día de hoy, es que el discurso que subyace a toda esa construcción es la fantasía que hace creer a la sociedad civil "sin conciencia" que la masa está alistada para ejecutar la orden a cambio del dinero que la misma sociedad le da al soldado para que esté listo para el conflicto bélico. Solo hay un problema en esta observación; -todo el dinero se lo reparten solo los oficiales, y al soldado le dan solo migajas de lo que ellos se comieron.

Esa es la función de los desfiles: mostrar a la sociedad que la masa está en apresto. De ahí mi crítica, el civil que tampoco se dá cuenta al ver militares en la vía pública que está viendo, más bien, un remo quebrado en el agua...

El mito de las escuelas militares
Las institutos de formación castrense, como la mayoría de los centros que producen sujetos en serie, tienen un fin: crear conductas homogéneas clasificadas (el estructuralismo diría el disciplinamiento del cuerpo no apropiado). Estas formas que se imprimen en los cuerpos dóciles, pues se ingresa al sistema siendo púber, son como los códigos de barras que los identifica, cuyo ordenamiento está dado por una voluntad ciega (voluntam brutum) que estas escuelas se encargan de generar a los menores de edad §1 .

Se paga caro (especialmente con la salud del Estado) las consecuencias que la ignorancia ha generado en los cuerpos.

Creo que las escuelas sirven para que el milico se acostumbre a despertarse a las 05:30hs y esté higienizado y listo a las 06:00hs para que luego de desayunar empiece su actividad para el superior sin protestar el resto de su vida... De lo contrario, no se justificaría la existencia de los otros establecimientos que han copiado este modelo de fábrica, como el jardín de infantes, el EGB, el Polimodal y los terciarios y cuaternarios... De estos centros de reclutamiento no puede salir ningún sujeto libre para la sociedad sino para un amo que lo mantenga siempre con los mismos hábitos que adquirió en estos centros.

Es más, esto se puede observar en los geriátricos donde muchos internados se los observa hoy cómo todavía continúan ejercitando los mismo hábitos adquiridos en los establecimientos de formación militar.

Ahora bien, en estos centros de formación a la infraestructura, vale decir, lo más sólido§2, se le imprime las siguientes categorías:

    Todos los rombos son Señores (ideal que no admite contradicción)

    El Señor es mí pastor

    Dios, nuestro Señor

    Jesucristo es el Señor

    Las mujeres que rodean al Señor

    El poder del Señor viene de Dios

    Todos los sacerdotes son buenos

    El Señor está siempre conmigo

    Para el Señor todo

    La razón la tiene siempre el Oficial, más aún, cuando no la tiene

    Los que deciden, hacen y deshacen son los oficiales

    La esencia de la fuerza aérea es el oficial

    Hay que andar bien con los oficiales

    El suboficial es siempre gaucho frente al Señor.

    El suboficial está para obedecer al Señor y nada más

En cambio, a la superestructura§3, y analícelo como si estuviera observando la cúspide de una pirámide, se le imprime las siguientes categorías:

    Los rombos son siempre Señores en todas partes (premisa universal y absoluta)

    El rombo es lo que vale

    El oficial manda, el suboficial está para servirlo

    Jesucristo hizo al Señor de todo, por eso yo soy todo, se todo de todos

    Las mujeres del Señor son las mejores

    El poder del Señor viene de Dios

    Todos los sacerdotes son buenos porque son también oficiales

    El Señor soy yo

    Primero está el Señor

    La razón es del Oficial, más aun cuando no se la tenga

    Los que decidimos, hacemos y deshacemos somos nosotros la fuerza aérea argentina, vale decir, los oficiales

    La esencia de la fuerza aérea es lo oficial

    Nosotros, los pares oficiales frente a los subalternos, que son lo que son, subalternos.

    Los suboficiales deben siempre estar abajo de oficiales

    El suboficial no tiene que capacitarse porque no es propio de un subalterno el desarrollo

    Marcar continuamente la diferencia entre oficiales sagrados y suboficiales profanos, porque no estamos en una democracia atea

    La solidaridad es para los suboficiales

    Para la oficialidad siempre el mejor uniforme

    El oficial se rige por la magia de la moneda americana (el dólar americano). No así el suboficial (peso argentino).

    El suboficial se tiene que arreglar porque es su condición de subalterno

    El oficial siempre va a misa, comulga y se confiesa en el altar de la iglesia católica. El suboficial no, dado que es impuro.

    El oficial está para mandar, ordenar y conducir al subordinado, en cambio, el subalterno no, sino a quienes los oficiales les permiten dar órdenes (algunos soldados y hasta ahí no más).

Con esta escisión discursiva, el sujeto (suboficial sobre todo) aprende en la escuela cómo debe conducirse tanto para tratar a los subordinados como a los que están sobre él (los oficiales). Red lingüística que determina, somete, a quien se ajuste al sistema. Digo sometimiento porque muchos sujetos no se pueden desprender de estos símbolos perversos que lo determinaron psicológicamente hasta el último día de su vida. Esto es fácilmente observable en los geriátricos y hospitales donde a los internados se los escucha constantemente como loros repetir estas categorías, incorporadas en su psiquis desde la infancia y sin posibilidad de cambiar esta manera de conducirse en la vida.

Con esto se pone en evidencia el poder que ejerce el modelo de la escuela militar sobre la subjetividad de los individuos a la hora de empezar a educarlos.

Se podría resumir el listado de términos que se aplica en los institutos de formación militar a partir de un sólo eje: están los que obedecen y los saben obedecer por un lado y a base de esta infraestructura están los que mandan o conducen a los ejemplares obedientes por el otro. Creo que sobre ese denominador común, que opera como categoría a priori en la mente, "servir al Señor por temor al castigo" y "deslindar siempre la diferencia" se construye el alma de los cuerpos que van a prestar servicio en las FFAA, en empresas privadas y finalmente, en los geriátricos y asilos.

Aparatos Ideológicos del Estado

15 de julio de 2009

Referencias
1- Los menores de edad son los grupos de individuos que aun se guían por la razón intuitiva, como por ejemplo, la historia familiar, la comunidad religiosa,  la colectividad, lo primario, lo privado. Esto no significa una segregación o un divorcio respecto al Estado sino una dialéctica en donde hay saltos cualitativos, niveles de autorganización, luchas de cosmovisiones. Lo político se destaca justamente por esa mayoría de edad que no es natural o biológica sino epigenética, filogenética, ontogenética; se adquiere de y desde los contextos siempre y cuando exista sociedad civil. Volver

2- Lo más sólido es en la FFAA es lo más bruto (de ahí la denominación "soldado", como lo que está siempre ligado al "teniente", es decir, "al que tiene la tropa"), es la masa subalterna no organizada, que siempre está en falta, ya que no va poder jamás llevar el Ideal con mayúscula que solo lo porta el oficial. Es el niño con cuerpo de adulto, el incapaz, porque la estructura se encargó de anularle lo propiamente humano: su discernimiento y libertad de expresión, y además, porque es el material que va a estar constantemente bajo control por la superestructura (infra). Volver

3- La superestructura es la cabeza del cuerpo del subalterno, su cerebro e ideal, de ahí que siempre en todos los actos delictivos que se han cometido por sujetos de las FFAA (esto se puede fácilmente comprobar con solo buscar y leer en los periódicos) se hallan encontrados "oficiales de altos rangos", que han estado detrás como impulsores para este tipo de actividad paramilitar -algo muy común cuando existe en un país un gobierno que se rige por un único discurso, llamado totalitario. Volver



Juramento. El Arq. De Dido puso en funciones al Lic. Gabrielli frente a la A.N.A.C.
El día que el Lic. Gabrielli asumió la responsabilidad de la Aviación Civil


B i b l i o g r a f í a

Robert Castel, Jacques Donzelot, Michel Foucault, Jean Paul de Gaudemar, Claude Grignon, Francine Muel. Espacios de Poder, Ediciones de la Piqueta, Madrid, 1981.

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Michel Foucault, La Vida de los Hombres Infames, Editorial Altamira, La Plata, 1996.

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Hugo Marietan, El jefe psicópata, Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2010

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